domingo, 23 de noviembre de 2014

Grace de Mónaco


 

"Grace de Mónaco": sin "Grace" ni "elegance".


    Qué difícil me resulta escribir este tipo de críticas, porque generalmente intento ser lo más objetiva posible, pero en ocasiones resulta complicado... Sin embargo, y atendiendo a los comentarios de algunos de mis seguidores, he de hacerlo.

    Sinopsis: La "anteriormente conocida como Grace Kelly" vio realizado el sueño de muchas niñas de casarse con un príncipe, pasando a ser Grace de Mónaco. Pero la vida de, ya no una princesa, sino de una extranjera en una corte europea no ha sido nunca tarea fácil...

    Olivier Dahan (La vida en rosa, Un gran equipo) dirige esta "historia" escrita por Arash Amel (El último testigo) que poco se ajusta a la realidad, y que muy a pesar de la Casa Grimaldi (y de buena parte de los espectadores) finalmente consiguió ver la luz. Arriesgada apuesta la de los productores la de lanzar un falso biopic sobre tal admirada personalidad, y más aún la de un director como Dahan de dirigir dicho guión. Su trabajo, en términos generales, podríamos considerarlo como bien realizado, teniendo en cuenta las limitaciones del guión y de la capacidad interpretativa de parte de su elenco.
    Más valdría la pena directamente citar a su director de fotografía, Eric Gautier (Diarios de motocicleta, El Capital), con un gran trabajo de la luz y de creación de ambientes y atmósferas, sin los cuales la principal protagonista no significaría prácticamente nada.

    Y adentrándonos en este aspecto, decepcionante la elección de la responsable del cásting para interpretar a la elegantísima y carismática Grace Kelly. Nicole Kidman (Australia, Las mujeres perfectas...) poco se acerca a su personaje, que sumado a su limitada capacidad interpretativa, llega a convertir a Kelly en una mujer anodina y empalagosa.
    Por otra parte, creo que Tim Roth (Pulp Fiction, Reservoir Dogs...) tampoco es el actor más acertado para interpretar al príncipe Rainiero, pero al menos intenta acercarse a lo que fue dicho personaje.

    Pero también hay aspectos positivos a destacar en la elección del reparto de esta película: casi todos los secundarios. En ellos vemos buenas interpretaciones, personajes creíbles y asumidos por parte de los actores, pero (tristemente) con una presencia menos perceptible de lo que debiera haber sido. ¿Algunos de sus nombres? Paz Vega (como Maria Callas), Geraldine Somerville (como la princesa Antoinette), entre otros...

    En el apartado musical tampoco encontramos mucho que destacarle a Christopher Gunning (La vida en rose), con una banda sonora que acompaña, pero no ayuda a la inmersión del espectador en la historia o los escenarios.

    Para cada concepto existe su contrario, y hemos de conocer ambos para poder adecuarlos a los diversos contextos. Así, esta película podría ayudarle a formar criterio, porque por cada buen film que nos encontramos existe otro que no lo es (como en este caso). No espere nada más de ella...

martes, 4 de noviembre de 2014

El abuelo que saltó por la ventana y se largó


"El abuelo que saltó por la ventana y se largó":
 una vida "explosiva".


    Es difícil cambiar lo que uno es, y más aún lo es cambiar lo que uno siempre ha sido. Hay veces que no se puede luchar contra natura, y en determinado momento de nuestras vidas sencillamente es que no se quiere. ¿Y por qué hacerlo?...

    Sinopsis: El día de su centenario cumpleaños el alcalde y la comitiva local se encuentran con una fiesta sin aquél al que habíase de homenajear: Allan ha desaparecido. Tras una larga vida llena de personas y experiencias, no puede resignarse a esperar visitas en una residencia. Él siempre ha vivido en libertad, y así debe seguir siendo...

    Basada en la novela homónima del escritor sueco Jonas Jonasson, el guionista y director Felix Herngren (Adult Behavior, Every other week -me disculpo por citar los títulos en inglés, pero creo que será más fácil de identificar para el lector que los originales en sueco-) nos trae esta extraña y sorprendente historia acerca del significado del concepto "estar vivo".

    La película sorprende primeramente por la excentricidad de su guión, pero también incorpora elementos a los que no estamos -desafortunadamente- demasiado acostumbrados (gracias al cine norteamericano), como es un aspecto naturalista de la imagen, con una luz aparentemente ausente de focos, con encuadres que se corresponden con los planos de la visión humana o un granulado y movimientos de cámara "imperfectos" (característicos del cine que realizan algunos directores europeos con Lars von Trier (Melancholia, Nymphomaniac...) o Niels Arden Oplev (trilogía de Millenium, la original, no la "versión" estadounidense).

   Ciertamente, en este tipo de historias resulta imprescindible contar con actores capaces de llevar a la "realidad" papeles tan heterogéneos y extraños como los que aquí aparecen. El complejo hacer del protagonista recae sobre Robert Gustafsson (Lust, Alfred...); acompañado de un gran Iwar Wiklander (Las huellas imborrables, Alfred), muy creíble en su peculiar papel, y del pobre David Wiberg (Sound of Noise), al que toca lidiar con los anteriores. El elenco incluye otros tantos nombres, que si bien cumplen muy bien con sus personajes, tampoco resultan excepcionalmente destacables como los tres protagonistas de la trama.

    La música viene de la mano de Matti Bye (Elkland, y un sinfín de cortos...), destacando por su ironía y acompañamiento a los quasi esperpénticos momentos que en este film encontraremos.

    Una película con lectura moral y reflexión personal que le desconcertará con su sutil (y a veces no tanto) humor y las referencias que a los principales hitos de la historia del siglo XX se hacen en tono de comedia irónica. Una explosión de naturalidad es esta película.

    Si usted es de los que se empeñan en complicar las cosas, y decide ver este film, plantéese lo siguiente: "¿es que no tiene dinamita"?...