El Gran Gatsby: Art Decó en
estado puro
Elegancia, diseño, arte; excesos, alcohol, vivir la vida loca...
¿Conoce usted al señor Jay Gatsby, “compañero”?
Sinopsis:
Nick
Carraway
(Toby Maguire)
acaba de instalarse en Nueva York, pero no está solo. Al otro lado
de la bahía vive su prima Daisy Buchanan (Carey
Mulligan) y su
marido Tom (Joel
Edgerton). Pero
la persona más conocida es su vecino,el misterioso Jay Gatsby
(Leonardo
DiCaprio). Los
numerosos asistentes a sus fiestas no saben muy bien quién es, de
donde viene o qué aspecto tiene. Pero Nick no tardará en tener el
placer de averiguarlo... y compartirlo con nosotros.
Si busca una comparación con la
versión de la novela homónima que tan célebremente protagonizara
Robert Redford en 1974, se encontrará algo perdido, pues sus
personajes, su puesta en escena y, sobre todo su música, poco tienen
que ver con lo hasta ahora conocido cinematográficamente sobre esta
historia.
El director de esta versión es
Baz Luhrmann
(Moulin Rouge, Australia),
maestro de la puesta en escena de ambientes teatrales y exagerados.
Queda plasmado desde el guión (que también co-escribió) su gusto
por la estética, la belleza y lo exagerado, pues sus personajes
rozan lo desmesurado en sus emociones, llevadas al extremo.
Si es eso lo que buscaba a la
hora de poner en escena a dichos seres, el elenco de actores elegido
se acercó bastante, en especial lo “tragicómica” que puede
llegar a resultar Carey
Mulligan, a quien
parece gustarle este tipo de interpretaciones (Drive,
Shame), y la ya
conocida poca capacidad de convicción que suele mostrar Leonardo
DiCaprio (Titanic, El
Hombre de la Máscara de Hierro, El Aviador...),
cualidades que cuajan aquí óptimamente. Junto a ellos, el narrador
y protagonista de esta historia, interpretado por un digno Toby
Maguire (Spiderman,
Las normas de la casa de la sidra); y
una casi debutante Elizabeth
Debicki (Una boda de muerte),
enigmática y con una actuación que poco tiene que envidiar a la de
Mulligan.
Desde luego es una apuesta
arriesgada a la par que interesante, tanto por su aspecto visual como
desde el punto de vista musical. Visualmente, especial mención
merecen sus decorados, vestuario, atrezzo, maquillaje y peluquería;
que nos hacen partícipes de la fiesta. Igualmente, gran trabajo de
dirección fotográfica el de Simon
Duggan, con planos y
movimientos de grúa que tan pronto nos introducen en el mismísimo
centro de la pista de baile como nos coloca cómodamente con una
agradable vista desde algún rincón o terraza para ver lo que allí
sucede.
Musicalmente, y a nivel personal,
me gusta la contemporaneización con voces y temas “actuales”
(Will.i.am, Beyoncé Knowles, Emily Sandé...) mezclados con los
ritmos y melodías de los años 20. Como ya he mencionado, apuesta
arriesgada la de Craig
Armstrong (Moulin
Rouge, Love Actually),
y que posiblemente le resulte chocante al espectador en un primer
momento, pero a posteriori sería difícil concibir la imagen fílmica
elegida para esta versión de la historia sin esa música.
A los conocedores de la versión
anterior, les invito a ver y disfrutar ésta como si fuera la primera
vez que van a conocer la historia que nos narra
Nick Carraway en ella.
A los que no conocen la historia (ni la película homónima de 1974),
los animo a que la conozcan y se dejen envolver por la mágica
atmósfera creada por Luhrmann,
y a vivir las pasiones de sus personajes. Elija quién quiere ser y
déjese llevar...
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