Durante algún tiempo me resistí a verla, ya que el “anime” no
era precisamente un género de mi predilección; pero viéndola como
un film convencional (con su guión, actores, fotografía...) ha
llegado a dejar cierta huella en mí y a cambiar mi concepto acerca
de este género.
Sinopsis: Algo
oscuro se cierne sobre el reino de Terramar, algo que lo está
deteriorando. Por ello, dispuesto a averiguar qué sucede, el
archimago Gavilán se aventura en un viaje en el que conocerá al
joven príncipe Arren, cuyos poderes serán del interés del malvado
Cob...
Producida por el conocido Studio
Ghibli (La princesa
Mononoke, El viaje de Chihiro)
y dirigida por Goro Miyazaki
en su primera gran incursión en el mundo, nos llega una historia con
un interesante mensaje ecológico disfrazado en un mundo de fantasía.
Respecto al guión, se trata de
un tema actual y vigente, que se nos muestra de una manera que tanto
a niños como a adultos atraerá, tanto por la manera de tratarlo,
como por los personajes que lo desarrollan y sus diálogos. Estos
personajes, al margen de su carácter místico (magos, archimagos,
príncipes...), resultan verosímiles en sus “interpretaciones”,
llevando a nuestro cerebro a asimilarlos como actores reales con los
que podríamos asociarlos.
El diseño gráfico no se
corresponde con el del concepto del “anime” (estilo de animación
de origen japonés) que mucha gente asocia como salido de comics
modernos (más cercanos al “manga”), sino más bien con un
tratamiento suave de los personajes que bien podrían recordarnos a
los dibujos animados japoneses de los años ochenta (como Heidi
o
Marco), lo cual (en mi
quizás “ignorante” opinión) facilita al espectador no
familiarizado con este tipo de películas su visionado por ese punto
de retorno a nuestra más tierna infancia, que termina con la total
inmersión en lo que se está viendo.
Añadir en este punto, el
tratamiento fotográfico de paisajes, planos y “movimientos de
cámara” que aquí apreciamos, y que le dan ese aspecto
cinematográfico del que hablaba antes.
Musicalmente, Tamiya
Terashima nos presenta
una banda sonora adecuada a la historia que se narra, con sus
momentos de acción, aventura, misterio y ternura, entendiendo
siempre la diferencia cultural que existe entre oriente y occidente.
Una opción interesante para ver
en familia y realizar luego una lectura de los mensajes que en ella
podemos encontrar y descifrar. Una pista: en nuestra mano está no
dejar perder nuestro mundo...

No hay comentarios:
Publicar un comentario