jueves, 9 de enero de 2014

Cuentos de Terramar


Cuentos de Terramar”: para niños y no tan niños

    Durante algún tiempo me resistí a verla, ya que el “anime” no era precisamente un género de mi predilección; pero viéndola como un film convencional (con su guión, actores, fotografía...) ha llegado a dejar cierta huella en mí y a cambiar mi concepto acerca de este género.

    Sinopsis: Algo oscuro se cierne sobre el reino de Terramar, algo que lo está deteriorando. Por ello, dispuesto a averiguar qué sucede, el archimago Gavilán se aventura en un viaje en el que conocerá al joven príncipe Arren, cuyos poderes serán del interés del malvado Cob...

    Producida por el conocido Studio Ghibli (La princesa Mononoke, El viaje de Chihiro) y dirigida por Goro Miyazaki en su primera gran incursión en el mundo, nos llega una historia con un interesante mensaje ecológico disfrazado en un mundo de fantasía.

    Respecto al guión, se trata de un tema actual y vigente, que se nos muestra de una manera que tanto a niños como a adultos atraerá, tanto por la manera de tratarlo, como por los personajes que lo desarrollan y sus diálogos. Estos personajes, al margen de su carácter místico (magos, archimagos, príncipes...), resultan verosímiles en sus “interpretaciones”, llevando a nuestro cerebro a asimilarlos como actores reales con los que podríamos asociarlos.

    El diseño gráfico no se corresponde con el del concepto del “anime” (estilo de animación de origen japonés) que mucha gente asocia como salido de comics modernos (más cercanos al “manga”), sino más bien con un tratamiento suave de los personajes que bien podrían recordarnos a los dibujos animados japoneses de los años ochenta (como Heidi o Marco), lo cual (en mi quizás “ignorante” opinión) facilita al espectador no familiarizado con este tipo de películas su visionado por ese punto de retorno a nuestra más tierna infancia, que termina con la total inmersión en lo que se está viendo.

    Añadir en este punto, el tratamiento fotográfico de paisajes, planos y “movimientos de cámara” que aquí apreciamos, y que le dan ese aspecto cinematográfico del que hablaba antes.

    Musicalmente, Tamiya Terashima nos presenta una banda sonora adecuada a la historia que se narra, con sus momentos de acción, aventura, misterio y ternura, entendiendo siempre la diferencia cultural que existe entre oriente y occidente.
 
    Una opción interesante para ver en familia y realizar luego una lectura de los mensajes que en ella podemos encontrar y descifrar. Una pista: en nuestra mano está no dejar perder nuestro mundo...

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