"12
años de esclavitud": la injusticia de ¿ayer?
Han pasado más de 150 años y
seguimos viviendo en sociedades donde no importa quién eras o has
sido, qué hiciste de provecho con tu vida, si estudiaste o
trabajaste... Lo único que interesa es que ahora eres un esclavo y
harás lo que te diga.
Sinopsis:
Un respetable hombre
negro libre, reconocido por sus dotes como violinista, es convertido
de la noche a la mañana en esclavo, privado de su origen e incluso
de su nombre. Ahora sólo hará lo que se le diga, y no tendrá
derecho ni a pensar en quién es realmente...
Basada
en la autobiografía del propio protagonista, Solomon
Northup, nos llega
esta nueva producción del director Steve McQueen
(Hunger, Shame), en lo
que ha resultado ser un trabajo técnico excepcional, si bien la
temática no sorprende ya que es un argumento más que tratado. Es
éste uno de los dos aspectos menos destacables del film (el otro es
la música), ya que el espectador termina con una extraña mezcla
entre el "no-agrado" y la sensación de haber visto una
obra técnicamente perfecta y magistral.
Un
tratamiento de la luz excepcional en cada momento, contribuyendo en
sobremanera a la identificación con los personajes y las situaciones
en las que se encuentran. Una fotografía artística tanto en la
elección de los planos como en lo que en ellos sucede (a veces la
imagen pareciera estática en un punto, pero en segundo plano
continúa la acción aportando una información enriquecedora y
necesaria); y un montaje de la misma que, si bien pudiera parecer
ralentizar el film, realmente dota de tensión o emoción al momento
correspondiente.
El
reparto bastante acertado. Destacar el trabajo de su protagonista,
Chiwetel Ejiofor
(Hijos de los hombres, 2012...),
quien sufre y nos hace sufrir sus vicisitudes y su dolor interior.
Junto a él, una (aunque premiada) casi desapercibida en la película
Lupita Nyong'o
(Sin escalas) en su
primera gran incursión cinematográfica. Escalofriante.
Por
otro lado, aunque agradable siempre por su elegancia interpretativa,
quizás no termina de convencer en su papel Benedict
Cumberbatch (Sherlock,
Star Trek: into de darkness...).
Pero
la "joya" de cualquier película de McQueen
es sin duda su (podríamos afirmar a estas alturas) "actor
fetiche", Michael Fassbender
(Shame, Prometheus...),
quien puede llegar a resultar realmente frío y despreciable.
Excepcional.
Como
ya avanzaba antes, la otra "decepción" del film la
encontramos en el apartado musical. El leitmotiv nos remite desde el
primer instante, desde las primeras notas, a la banda sonora de otro
conocido film (Inception
-Origen-), siendo
ambas creaciones del conocido y magistral Hans Zimmer
(Gladiator, Piratas del Caribe...).
El problema surge en su poca variación y originalidad, recurriendo a
él y estirándolo cual goma elástica o chicle hasta la extenuación,
llegando a resultar repetitivo y "cansino". Tan sólo algún
atisbo de creatividad en momentos puntuales, en los que suenan
"aires" e instrumentos diferentes (no orquestales) que
confieren cierto dinamismo a la imagen.
Una
película que hay que ver para valorar lo que es una buena película
en su conjunto, con un director diferente que nos dará mucho que
hablar... Un film que invita al análisis y a más
de una conversación (o debate)...
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