jueves, 24 de julio de 2014

The Monuments Men



"The Monuments Men": por lo que perdimos sin saberlo.


    Más a menudo de lo que nos gustaría vemos imágenes de ciudades destrozadas por bombardeos, explosiones, etc., y entre ellas incluidas las de las Primera y Segunda Guerras Mundiales. Nos impacta la idea de pensar en lo que hubo y ya no hay, pero ¿y qué hay de aquello que ni siquiera sabemos que existió?...

    Sinopsis: Casi al final de la Segunda Guerra Mundial se crea una unidad de especialistas en arte para recuperar grandes obras expoliadas durante el conflicto por el Eje para el Museo del Führer. Pero no será tarea fácil conseguirlo antes de que desaparezcan para siempre...

    Dirigida por George Clooney (Buenas noches y buena suerte, Los idus de marzo), esta historia está basada en el libro "The monuments men: allied heroes, nazi thieves and the greatest treasure hunt in history", de Robert M. Edsel, y se fundamenta sobre hechos reales.
    Como director, teniendo en cuenta su corta trayectoria en este ámbito, Clooney realiza un trabajo bastante notable, construyendo una película interesante en su argumento, amena en su desarrollo y agradable en sus interpretaciones.

    Quizás este último aspecto sea uno de los más destacables y llamativos, con un reparto que cuenta con actores europeos, reforzando el acento y características personales de sus personajes (un acierto por parte de Clooney). Lástima que sus interpretaciones sean tan breves... Es el caso, por ejemplo, de Jean Dujardin (The Artist, Los infieles...) en la piel de un francés, o de Hugh Bonneville (Mansfield Park, Downton Abbey), el moral y correcto británico.
    Junto a ellos grandes nombres de la comedia americana como John Goodman (Los Borrowers, El Gran Lebowsky, etc.), el gran Bill Murray (El Gran Hotel Budapest, Los Cazafantasmas, Atrapado en el tiempo...), Bob Balaban (Ilusiones de un mentiroso, Gosford Park, etc.), un cada vez mejor y maduro (interpretativamente hablando) Matt Damon (Ocean's Eleven, Green Zone, Elysium...), cómo no, "la chica de la peli", Cate Blanchett (Blue Jasmine, Babel, El buen alemán...), y el promotor de la hazaña, George Clooney (Los descendientes, Syriana, Los hombres que miraban fijamente a las cabras...).

    Técnicamente, cabe destacar su fotografía, obra de Phedon Papamichael (En busca de la felicidad, Los descendientes), quien le confiere a la imagen una belleza realista que lleva a la inmersión del espectador en la historia que se narra.

    Y, por otro lado, no podemos dejar atrás el apartado musical, con un excelente (para no perder las buenas costumbres) de Alexandre Desplat (El Gran Hotel Budapest, El discurso del rey...), combinando su elegancia compositiva habitual con el tono emocional (ya sea cómico, irónico...) que cada momento requiere.

    Una película entretenida, con un punto de vista diferente de las "pérdidas de guerra " que nunca está de más conocer...

miércoles, 16 de julio de 2014

La gran estafa americana


"La gran estafa americana": falsas apariencias.

    Detrás de cada persona aparentemente normal se esconde a menudo otra realidad. Ambiciones, deseos de evasión, problemas familiares... quedan tras bambalinas cuando sube el telón...

    Sinopsis: Una pareja de estafadores es descubierta por un joven y ambicioso agente del FBI que no se conformará con tan pequeña detención. En su intento por llegar más allá, decide contar con ellos para atrapar a otros como ellos creando para ello la mayor estafa con que jamás hubieran pensado realizar...

    Dirigida (y parcialmente escrita) por David O. Russell (Tres Reyes, El lado bueno de las cosas) llega una historia que, si bien en su base no lo es demasiado, podría resultar un poco compleja debido al montaje y temporalidad elegidos para contarla. Tan pronto determinadas situaciones suceden entre elipsis (omisiones temporales) o rápidamente, como otras menos trascendentes para la trama se prolongan en el reloj de nuestros reproductores como si cada segundo durara el doble; lo cual la convierte en una película muy dinámica, pero a la vez lenta (llegando incluso a aburrir en algunos momentos).

    Quizás uno de los logros técnicos de la película lo podríamos encontrar en su ambientación, tanto en sus decorados como en vestuario y maquillaje, confiriendo a sus casi surrealistas personajes cierto realismo.
    A ello sumar el gran trabajo de iluminación de su director de fotografía Linus Sandgren (La sombra de los otros, Tierra prometida).

    Los rostros de algunos de dichos personajes repiten con Russell, como es el caso de Bradley Cooper (El lado bueno de las cosas, El equipo A, Resacón en Las Vegas), uno de esos casos "surrealistas" que citábamos antes, o Jennifer Lawrence (El lado bueno de las cosas, Los juegos del hambre), bastante bien en su "quasi" exagerado personaje.
    A destacar también la gran mejora interpretativa de Jeremy Renner (Los vengadores, El legado de Bourne), casi irreconocible y de lo más convincente del film.
    Pero si alguien merece especial reconocimiento en el elenco de este film esos son Christian Bale (Batman Begins, American Psycho...), con un interesante y difícil personaje (que desluce un poco con el doblaje), y Amy Adams (Encantada: la historia de Giselle, La duda...), quien clava a la perfección el ambiguo papel que le toca vivir.

    Musicalmente hay que destacar el buen hacer de Danny Elfman (Eduardo Manostijeras, Acero puro, Sombras tenebrosas...) a la hora de recopilar la mejor música de la época para ambientar cada situación o personaje que tiene lugar en la trama; sumado, claro está, a su propia creación musical para ambientación.

    Una película para apreciar técnicamente, pero quizás no la maś adecuada para simplemente pasar el rato. Todo depende de qué busque usted como espectador...

viernes, 4 de julio de 2014

Black Snake Moan


Black Snake Moan”: paciencia, persistencia, resistencia...

    Cuando menos te lo esperas, aparece algo o alguien en tu vida que pareciera enviado para ayudarte o ser ayudado. En ese punto no es fácil tomar la decisión de continuar o no pero, desde luego, no suele ser un camino fácil...

    Sinopsis: El descubrimiento del sexo por Rae (Christina Ricci) vino por el camino menos dulce, lo cual ha derivado en su vanalización, convirtiéndola en una “ninfómana”... Pero Lazarus (Samuel L. Jackson), en una especie de tarea “autoredentora”, intentará por todos los medios alejarla de ese camino y hacer de ella una mujer.

    Escrita y dirigida por Craig Brewer (Hustle & Flow, Footloose 2011), llega este drama humano sobre las dificultades que entraña un cambio de vida, ya sea a instancias propias o en ayuda del otro.
Por su parte, cabría destacar un guión interesante, con personajes profundos y de cierta complejidad, una historia no excesivamente masticada (para no aburrir ni hacer “tonto” al espectador), que da como resultado una película que uno puede encontrarse en la televisión por casualidad y terminarle enganchando.

    Otro aspecto que merece cierta mención aparte es el visual, especialmente referido a los encuadres y la iluminación elegidos, confiriendo a la trama y sus protagonistas la expresividad necesarios para complementar un escenario bastante sencillo; trabajo de Amy Vincent (Hustle & Flow, The experiment).

    Pero el gran fuerte de esta película reside sin duda en sus protagonistas, contando con un espléndido Samuel L. Jackson (Negocios Sucios, El color del crimen, Pulp Fiction...), de los papeles más convincentes y realistas que se le ha visto, y con una brillante y sorprendente Christina Ricci (Monster, Around the block...), con un personaje no demasiado fácil, y cumpliendo con él a la perfección.

    En el aspecto musical, Scott Bomar (Gospel Hill, Losers take all) se inclina por el blues para ambientar este film, género con el que su protagonista está estrechamente relacionado, contribuyendo a la profundidad y ambientación que las situaciones requieren.

    Una película interesante, que disfrutará por sus interpretaciones y con una historia por la que decidirá no cambiar de canal.