"The
Monuments Men": por lo que perdimos sin saberlo.
Más a menudo de lo que nos
gustaría vemos imágenes de ciudades destrozadas por bombardeos,
explosiones, etc., y entre ellas incluidas las de las Primera y
Segunda Guerras Mundiales. Nos impacta la idea de pensar en lo que
hubo y ya no hay, pero ¿y qué hay de aquello que ni siquiera
sabemos que existió?...
Sinopsis:
Casi al final de la
Segunda Guerra Mundial se crea una unidad de especialistas en arte
para recuperar grandes obras expoliadas durante el conflicto por el
Eje para el Museo del Führer. Pero no será tarea fácil conseguirlo
antes de que desaparezcan para siempre...
Dirigida por George Clooney
(Buenas noches y buena suerte, Los idus de marzo), esta historia
está basada en el libro "The monuments men: allied heroes,
nazi thieves and the greatest treasure hunt in history",
de Robert M. Edsel, y se fundamenta sobre hechos reales.
Como director, teniendo en cuenta
su corta trayectoria en este ámbito, Clooney realiza un
trabajo bastante notable, construyendo una película interesante en
su argumento, amena en su desarrollo y agradable en sus
interpretaciones.
Quizás este último aspecto sea
uno de los más destacables y llamativos, con un reparto que cuenta
con actores europeos, reforzando el acento y características
personales de sus personajes (un acierto por parte de Clooney).
Lástima que sus interpretaciones sean tan breves... Es el caso, por
ejemplo, de Jean Dujardin (The Artist, Los
infieles...) en la piel de un francés, o de Hugh
Bonneville (Mansfield Park, Downton Abbey), el moral y
correcto británico.
Junto a ellos grandes nombres de
la comedia americana como John Goodman (Los
Borrowers, El Gran Lebowsky, etc.), el gran Bill Murray
(El Gran Hotel Budapest, Los Cazafantasmas, Atrapado en el
tiempo...), Bob Balaban (Ilusiones de un
mentiroso, Gosford Park, etc.), un cada vez mejor y maduro
(interpretativamente hablando) Matt Damon (Ocean's
Eleven, Green Zone, Elysium...), cómo no, "la chica de la
peli", Cate Blanchett (Blue Jasmine,
Babel, El buen alemán...), y el promotor de la hazaña,
George Clooney (Los descendientes, Syriana, Los
hombres que miraban fijamente a las cabras...).
Técnicamente, cabe destacar su
fotografía, obra de Phedon Papamichael (En busca de
la felicidad, Los descendientes), quien le confiere a la imagen
una belleza realista que lleva a la inmersión del espectador en la
historia que se narra.
Y, por otro lado, no podemos
dejar atrás el apartado musical, con un excelente (para no perder
las buenas costumbres) de Alexandre Desplat (El Gran
Hotel Budapest, El discurso del rey...), combinando su elegancia
compositiva habitual con el tono emocional (ya sea cómico,
irónico...) que cada momento requiere.
Una película entretenida, con un
punto de vista diferente de las "pérdidas de guerra " que
nunca está de más conocer...
No hay comentarios:
Publicar un comentario