viernes, 26 de septiembre de 2014

Largo domingo de noviazgo


"Largo domingo de noviazgo": ¿intuición o testarudez?

    
   La intuición es una cualidad difícil de entender y, sobre todo, de evitar. Y cuando a ella se suma la esperanza, deriva en una determinación sin límites en pro de alcanzar el objetivo presentido. ¿Hasta dónde llegaría por encontrar aquello que más desea cuando su intuición le "asegura" que existe?

    Sinopsis: Tras intentar conseguir su "billete" de vuelta al mundo civil por medios poco ortodoxos, cinco soldados franceses son condenados a la primera línea de trincheras en plena I Guerra Mundial a una muerte segura. Y éste parece haber sido el final para todos ellos. Pero Mathilde se niega a aceptar tal realidad, pues su intuición le dice que su amado Manech no ha muerto, y está dispuesta a encontrarlo cueste lo que cueste...


    Basada en la novela homónima de Sébastien Japrisot, Jean-Pierre Jeunet (Delicatessen, Amelie, El extraordinario viaje de T.S. Spivet) nos trae esta historia de tintes románticos en la que la base está en el "trayecto" más que en el destino final. Para ello, resulta fundamental el trabajo realizado con el guión, con unos diálogos que esconden brillantes juegos de palabras que confieren a la trama cierto halo de relajación frente al "dramatismo" o la tensión al que a veces conduce; y que requieren de un espectador activo, que se deje introducir en la investigación y dilucidar los avances de la misma.

    Muy buen trabajo el realizado también por su director de fotografía, Bruno Delbonnel (Amelie, Sombras tenebrosas), tanto por los encuadres y puntos de vista de cámaras elegidos en muchas de las tomas, como especialmente por la iluminación que le aporta y que le confiere al film un tono sepia fotográfico que acentúa los componentes histórico y románticos de la trama.

    El elenco, en cambio, si bien cumple a la perfección con la historia, no resulta especialmente destacable. Su protagonista, Audrey Tautou (Amelie; Coco, de la rebeldía a la leyenda de Chanel) peca de falta de expresividad en su personaje, resultando monótona y aburrida.
    De resto, cabría destacar las interpretaciones de Dominique Pinon (Micmacs, El extraordinario viaje de T.S. Spivet) y Chantal Neuwirth (Madeleine, Un gran equipo), quienes sí que interpretan con credibilidad a sus respectivos personajes; y a Marion Cotillard (Origen, La vida en rosa), por su calidad interpretativa y expresiva (frente a la "insensibilidad" de la protagonista).

    En el apartado musical Angelo Badalamenti (La playa, Wicker man) no decepciona, con una banda sonora caracterizada por una profunda emotividad, propiciando el sentimiento o la sensación adecuados en cada momento.

    Una película que terminará por impedir al espectador levantarse del asiento, y enganchándole por sus diálogos hasta involucrarle en la investigación elucubrando acerca de hacia qué derroteros se encamina la investigación. No apta para mentes holgazanas o indolentes a las artes visuales.


jueves, 18 de septiembre de 2014

Blue Jasmine


"Blue Jasmine": otra forma de vida es posible.

    
   A veces las circunstancias (especialmente las económicas) nos obligan a cambiar nuestra forma de vida. La primera reacción es en muchos casos ocultar la nueva realidad, quizás por vergüenza o quizás por orgullo, dificultando su asimilación. Pero hay algo positivo en todo ello: se aprende a valorar y disfrutar hasta los más mínimos detalles...

    Sinopsis: La vida de Jasmine acaba de dar un vuelco: de llevar una vida de glamour y dinero a no tener ni lo segundo ni casa. Por ello decide ir a "visitar" a su hermana a San Francisco quien, aún no teniendo grandes riquezas, vive mejor que su frustrada hermana.

    Escrita y dirigida por Woody Allen (Medianoche en París, Manhattan... y un largo etcétera) llega esta crítica mordaz al estilo de vida de la alta sociedad (ya sea la norteamericana o se extrapole también a la europea), con la correspondiente lectura moral que la industria le requiere. No obstante, no deja de ser una película suya con sus característicos personajes histriónicos incluidos.

    En la dirección fotográfica curiosamente encontramos a un español, Javier Aguirresarobe (Los otros, Vicky Cristina Barcelona...), cuyo mérito es su capacidad para dotar a las imágenes de naturalismo, tanto por los encuadres que elige como por su iluminación.

    Pero, además de por su director y la historia, si por algo destaca esta película es por sus intérpretes. El elenco se encuentra encabezado por una espléndida Cate Blanchett (El aviador, El señor de los anillos...) de quien, a pesar de su buena capacidad de convicción, pocas veces se puede decir que haya dado auténtica vida y credibilidad a su personaje como en esta ocasión ha hecho.
    Junto a ella cabría destacar a Sally Hawkins (Crimen organizado, Jane Eyre...) con un personaje tampoco fácil de interpretar pero al que le otorga el grado de realismo que precisa.
    Y en un "segundo" plano encontramos a Bobby Cannavale (¿Bailamos?, Win win (ganamos todos) ) quien no resulta especialmente excepcional pero cumple bien con su trabajo, y un "nuevo habitual" de las películas de Allen, Alec Baldwin (A Roma con amor, No es tan fácil...), en una nueva línea de actuación en la que está encajando bastante bien (teniendo en cuenta sus limitaciones interpretativas) como hombre maduro y acorde a la edad que tiene.

    Curiosamente la película no cuenta con un director musical, lo cual da que pensar que el mismo Allen se encargó de seleccionar los temas o canciones que se han utilizado en el film, más aún teniendo en cuenta que pertenecen a los ámbitos del jazz, swing, blues... Y de eso él entiende bastante (tal y como queda patente en la utilización que hace de ellos en el film).

    Una película de hoy, real como la vida misma (aunque muchos y muchas lo oculten) y entretenida. Una buena opción para ver disfrutando de una buena copa de vino y de la vida, tal cual nos haya tocado...

jueves, 11 de septiembre de 2014

La vida secreta de Walter Mitty



"La vida secreta de Walter Mitty": la aventura de vivir... o vivir la aventura...

    

   Nos pasamos nuestra existencia soñando despiertos en vez de vivirla; y no es sino ante determinadas circunstancias que reaccionamos y despertamos de verdad. Es entonces cuando la aventura de vivir comienza...


    Sinopsis: Walter ha tenido grandes y sorprendentes experiencias románticas, heroicas, emocionantes... en su imaginación. Pero ante el inminente fin de su trabajo en la edición impresa de la revista "Life" se ve repentinamente envuelto en un viaje de búsqueda que nunca olvidará...


    Basada en el relato de James Thurber, ésta es la segunda adaptación que se hace de dicha historia (la primera se realizó en 1947). Sin embargo, si bien aquélla es más literal a la historia, la brillantez de esta versión radica en su adaptación al mundo actual, a sus temores y riesgos. Dicha tarea ha corrido de la mano del guionista Steve Conrad (En busca de la felicidad, El hombre del tiempo), dando como resultado una historia increíble que no deja indiferente.

    El encargado de llevarla a cabo ha sido el mismísimo Ben Stiller (Un loco a domicilio, Zoolander, Tropic Thunder... por citar algunos de sus trabajos como director), consiguiendo una película diferente, dinámica y profunda, con un montaje exquisito. A ello contribuye en gran medida la belleza visual de sus imágenes, cuyo responsable es el director de fotografía Stuart Dryburgh (El piano, El velo pintado, El diario de Bridget Jones), especialmente por la elección de determinados puntos de vista y encuadres que magnifican las escenas.

    Respecto al elenco, si bien es sencillo, es más que idóneo. Su protagonista es, por supuesto, Ben Stiller (El efecto cero, Zoolander...), quien se sale de sus papeles cómicos habituales para dar vida a un hombre "real", con cierta intensidad interpretativa a la que no estamos acostumbrados en él. Junto a él, Kristen Wiig (Paul, Casi perfecta), en su línea de dulzura habitual; actores y personajes desconocidos sin los cuales la película no sería lo que es, y personajes puntuales como los de Shirley McLaine (El apartamento, Irma la dulce, El Día de San Valentín...), Kathryn Hahn (Revolutionary Road, Sácame del paraíso), Adam Scott (A.C.O.D., El aviador), o un brevísimo pero gran Sean Penn (Mistyc River, 21 Grams...).

    Musicalmente tampoco decepciona, con una interesante y ecléctica compilación de temas que, junto con la música incidental creada para el film, dan a la trama el dinamismo y emotividad que en cada momento precisa; trabajo de Theodore Shapiro (Tropic Thunder, Hope Springs, Un gran año).

    Una producción hermosa, trepidante, emotiva, cuyo efecto se queda dentro de uno sin saber exactamente por qué. Una película que no se olvida, y aún así se quiere volver a ver.