"Largo
domingo de noviazgo": ¿intuición o testarudez?
La intuición es una cualidad difícil de entender y, sobre todo, de
evitar. Y cuando a ella se suma la esperanza, deriva en una
determinación sin límites en pro de alcanzar el objetivo
presentido. ¿Hasta dónde llegaría por encontrar aquello que más
desea cuando su intuición le "asegura" que existe?
Sinopsis: Tras
intentar conseguir su "billete" de vuelta al mundo civil
por medios poco ortodoxos, cinco soldados franceses son condenados a
la primera línea de trincheras en plena I Guerra Mundial a una
muerte segura. Y éste parece haber sido el final para todos ellos.
Pero Mathilde se niega a aceptar tal realidad, pues su intuición le
dice que su amado Manech no ha muerto, y está dispuesta a
encontrarlo cueste lo que cueste...
Basada en la novela homónima de Sébastien Japrisot,
Jean-Pierre Jeunet (Delicatessen, Amelie, El
extraordinario viaje de T.S. Spivet) nos trae esta historia de
tintes románticos en la que la base está en el "trayecto"
más que en el destino final. Para ello, resulta fundamental el
trabajo realizado con el guión, con unos diálogos que esconden
brillantes juegos de palabras que confieren a la trama cierto halo de
relajación frente al "dramatismo" o la tensión al que a
veces conduce; y que requieren de un espectador activo, que se deje
introducir en la investigación y dilucidar los avances de la misma.
Muy buen trabajo el realizado también por su director de fotografía,
Bruno Delbonnel (Amelie, Sombras tenebrosas),
tanto por los encuadres y puntos de vista de cámaras elegidos en
muchas de las tomas, como especialmente por la iluminación que le
aporta y que le confiere al film un tono sepia fotográfico que
acentúa los componentes histórico y románticos de la trama.
El elenco, en cambio, si bien
cumple a la perfección con la historia, no resulta especialmente
destacable. Su protagonista, Audrey Tautou
(Amelie; Coco, de la rebeldía a la leyenda de Chanel)
peca de falta de expresividad en su personaje, resultando monótona y
aburrida.
De resto, cabría destacar las
interpretaciones de Dominique Pinon
(Micmacs, El extraordinario viaje de T.S. Spivet)
y Chantal Neuwirth
(Madeleine, Un gran equipo),
quienes sí que interpretan con credibilidad a sus respectivos
personajes; y a Marion Cotillard
(Origen, La vida en rosa),
por su calidad interpretativa y expresiva (frente a la
"insensibilidad" de la protagonista).
En el apartado musical Angelo
Badalamenti (La playa,
Wicker man) no
decepciona, con una banda sonora caracterizada por una profunda
emotividad, propiciando el sentimiento o la sensación adecuados en
cada momento.
Una película que terminará por
impedir al espectador levantarse del asiento, y enganchándole por
sus diálogos hasta involucrarle en la investigación elucubrando
acerca de hacia qué derroteros se encamina la investigación.
No apta para mentes holgazanas o indolentes a las artes visuales.
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