"Mejor
otro día": mi problema es peor...
A un tal "Murphy" le encanta jugarnos malas pasadas de vez
en cuando con su famosa "legislación"; pero quizás es que
debe ser así. A lo mejor es "Murphy" el encargado de
conducir nuestros destinos y todo pasa por algo...
Sinopsis: La
noche de fin de año parece ser el momento ideal para llevar a cabo
una tarea tan difícil como la de un suicidio, pero no sólo para
Martin (Pierce
Brosnan). Lo que
comenzó siendo una decisión individualista terminará por ser un
trabajo de grupo...
Basada en la novela de Nick
Hornby (A long way down),
nos llega esta comedia negra británica sobre el suicidio, las
drogas, la depresión y la promiscuidad, pero desde el punto de vista
de sus protagonistas, sin llegar a caer en excesivos dramatismos ni
culebrones. No podía ser de otra manera, teniendo en cuenta que el
encargado de su realización ha sido Pascal Chaumeil
(Los seductores, Llévame a la luna),
comenzando a hacerse un nombre en este tipo de producciones.
La fotografía de Ben
Davis (Guardianes de
la galaxia, Crimen organizado),
si bien en esta ocasión no es que destaque de sobremanera, sí que
nos regala interesantes puntos de vista de cámara en algunos
momentos, que subrayan la emotividad de la escena y/o de sus
protagonistas.
Pero, al margen de la novela
original que da fundamento a esta película, merece ser vista por su
coral elenco. Pierce Brosnan
(El secreto de Thomas Crown, El escritor...)
no decepciona en la línea que ha elegido en esta última decada, con
papeles de una mayor introspección y menos belleza exterior (aunque
aún la conserve y le valga de mucho). Excepcional y entrañable,
como siempre, la interpretación de Toni Collete
(La boda de Muriel, En
sus zapatos),
compartiendo el peso femenino con su antagonista Imogen
Poots (Un hombre
solitario, Need for speed),
bastante convincente en el papel que le toca desempeñar. Y por
último, un cada vez más solicitado Aaron Paul
(Breaking Bad, Exodus), que
intenta "desencasillarse" de ese papel de chico duro que ha
dado a conocer su nombre.
La banda sonora corre de la mano
de Dario Marianelli
(Todos están bien, V de Vendetta, La pesca del salmón de Yemen...),
optando por una ecléctica mezcla de estilos, géneros e intensidades
que acompañan adecuadamente a los personajes en el tiempo y
situaciones, pero siempre primando el tono subyacente base de la
película.
Una interesante reflexión sobre
cómo nos enfrentamos a nuestras vicisitudes, sobre la soledad y la
amistad. Una buena opción para disfrutar de una historia diferente
que bien podría ser (con ciertos tintes satíricos) la de cualquiera
de nosotros extrapolada a las inquietudes de cada uno.
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