"El
Hobbit: la batalla de los cinco ejércitos": ¿batalla? ¿qué
batalla?...
Prometía ser una gran trilogía, pues la historia que narra el libro
homónimo aúna muchos valores y es una gran epopeya; pero
lastimeramente sucumbió a los intereses económicos de unos pocos...
Sinopsis: Tras
despertar a Smaug, la ambición de poder de Thorin alcanza límites
insospechados que parecieran no tener otro freno que el
enfrentamiento con elfos y hombres. Por otro lado, Sauron ha enviado
legiones de orcos y trasgos a arrasar todo ser viviente en la Tierra
Media, lo cual hará que los ejércitos del
bien aúnen fuerzas para vencer a la oscuridad...
Nuevamente regresa Peter
Jackson (Trilogía
de El Señor de los
Anillos, King Kong)
con la supuesta adaptación cinematográfica del libro de J.R.R.
Tolkien "El
Hobbit", y digo
supuesta porque, a veces
para completar a veces
para incomprensiblemente
adornar dicha historia, incluye también episodios de otra obra
literaria del autor, "El
Silmarillion".
Desafortunadamente, en esta
ocasión la jugada no le salió tan bien al director puesto que,
además de ciertos desdichados aspectos de dicha adaptación, tampoco
es merecedor del título de "buen director" en este film
(título que quizás podríamos otorgar en cualquier caso al de
efectos especiales o al de edición). ¿Cómo es posible que hiciera
tan buen trabajo con los actores y actrices en su trilogía anterior,
y en ésta diera la sensación de no haber trabajado lo suficiente
con ellos?
Respecto al elenco, si bien
partimos de la inexperiencia cinematográfica de la mayor parte de
ellos (y dejando aparte a Sir Ian McKellen
(X-Men, El código Da Vinci)),
resultan en general poco convincentes. Podemos atisbar algún
indicio de mejoría interpretativa en Luke Evans
(Furia de Titanes, Los tres mosqueteros)
y en Ken Stott
(La guerra de Charlie Wilson, Casanova),
al contrario que Richard Armitage
(Capitán América: el primer vengador),
quien en algunos momentos resulta un tanto "sobreactuado". Martin Freeman (Sherlock, Guía del autoestopista galáctico), se mantiene en su línea interpretativa habitual, no resulta excepcional, pero tampoco defrauda.
Incluso musicalmente la trilogía
ha ido a peor. Lo que comenzó siendo una banda sonora original
excepcional, tanto en las canciones como en la música que acompaña
a cada escena, en este caso apenas transmite la emoción que los
momentos más trascendentales de la película requieren, faltando
fuerza (un poco más de percusión y viento metal no habría estado
nada mal, señor Shore). No olvidemos que se trata del mismo
compositor de la trilogía de El
Señor de los Anillos, Howard Shore
(El aviador, The Game...),
aquél que hiciera al
espectador ponerse más que tenso en la batalla en el Abismo de Helm
("Las dos
torres").
Así que ya sabe, si quiere ver
la adaptación cinematográfica de "El
Hobbit", no
olvide leerse primero también "El
Silmarillion", y
déjelo así... Sin duda, en esta trilogía la película no se acerca
a lo que transmite el libro.
Por otro lado, para formar parte
de la historia del cine, para bien y/o para mal, y entenderla hay que
verla, porque como toda epopeya vivirá más allá de nuestro
tiempo... gracias a J.R.R. Tolkien, claro está.

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