martes, 30 de junio de 2015

Con la magia en los zapatos


 

 
"Con la magia en los zapatos" ("The Cobbler"):
 en los zapatos del otro...

    Dicen que para saber qué siente una persona hay que "ponerse en sus zapatos", pero la misma premisa se podría aplicar para conocer qué sienten lo que están a su alrededor. Todos podemos elegir quiénes somos... y cómo son los demás...

    Sinopsis: Max Simkin procede de una larga estirpe de zapateros y, aunque los tiempos y la tecnología ha cambiado, las personas no lo han hecho tanto. Pero el trabajo de los Simkin ha sido más importante a lo largo de sus generaciones de lo que cabría pensar...

    Escrita y dirigida por Thomas McCarthy (Win win (Ganamos todos)...) llegaba esta entrañable historia acerca de la autobúsqueda a través de la empatía, de la observación y puesta en el lugar del otro, que si bien no resulta especialmente interesante, sí que es una manera distinta y original de mostrarlo. No obstante, el guión presenta cierta superficialidad y parece que no quisiera terminar de penetrar ni en el tema ni en los personajes.

    Curiosamente presenta un elenco atractivo, pero que en general brilla más bien poco. El protagonista principal de la historia es interpretado por Adam Sandler (Spanglish, Ejecutivo agresivo...), quien en producciones como ésta pareciera querer romper con el encasillamiento de "payaso" en el que ha caído y que, aunque no lo hace mal, tampoco lo hace exitosamente, ya que le falta profundidad y madurez interpretativa.
    Junto a él, nombres como Steve Buscemi (Fargo, Reservoir Dogs, etc.) o Dustin Hoffman (Rain man, Tootsie...), cuyas apariciones son, tristemente, casi tan breves como la escritura de sus nombres en los créditos; y es que los instantes en que están presentes son de lo mejor del film.

    A nivel de fotografía y musical poco hay que destacar, por lo que prefiero hacer mención al montaje del metraje, en el que se pueden encontrar detalles visuales, bastante bien justificados (teniendo en cuenta el guión), como las elipsis visuales de los momentos de transición de "personas" por parte del personaje de Sandler.

    Si bien no es un gran film, podría ser una buena opción para esos momentos en que no apetece ver algo demasiado denso (intelectualmente hablando) o con acción. Una película agradable para pasar el rato y, por qué no, aprovechar para hacer un ejercicio de reflexión acerca de la propia identidad y la vida que elegimos vivir.

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