"Nightcrawler":
si se vende es porque es comprado.
Aunque muchos medios o incluso países a través de sus
legislaciones, intenten reducir la morbosidad de ciertas imágenes de
impacto en televisión, las siguen comprando a aquéllos que las
filman, buscando enganchar a los espectadores de las noticias con
ellas bajo la "simulada" advertencia de que "pueden
herir su sensibilidad". Pero si ellos las venden es porque el
espectador las "compra"...
Sinopsis: Louis
Bloom ha encontrado una nueva profesión, "cazaimágenes".
Así, poco a poco, lo que comenzó siendo un filón con el que
obtener dinero y salir adelante, se convertirá en algo más que
llegar el primero al lugar del suceso: llegar antes...
Escrita y dirigida por Dan
Gilroy (Apostando al
límite, El legado de Bourne),
en su primera incursión como director, llega esta inquietante
producción en la que saca a relucir algunos de los peores aspectos
del hombre: la ambición, el desprecio por sus semejantes, el morbo
que mueve sus intereses... Toda una reflexión para ciertos
profesionales del mundo del periodismo y para los espectadores que
"disfrutan" del espectáculo.
Un guión que evoluciona
discretamente a base de un esquema que se repite con cierto
incremento de la intensidad de los sucesos y emociones de sus
protagonistas que evita que caiga en la monotonía.
Contribuye en gran medida al
logro de cierta implicación del espectador en la trama su
fotografía, obra de Robert Elswit
(Pozos de ambición, Syriana, Buenas noches y buena suerte...),
todo un maestro del trabajo de la luz, las sombras y la oscuridad en
general, consiguiendo un
escenario estático que a la vez pareciera estar anclado
y acompañar a los
movimientos de los personajes.
El reparto está encabezado por
Jake Gyllenhaal
(Zodiac, Enemy, etc.),
actor que pareciera haberse centrado, con bastante acierto, en la
interpretación de papeles de cierta oscuridad psicológica,
interpretando a personajes de los que realmente cuesta forjarse una
opinión totalmente negativa, puesto que es capaz de darles cierto
punto de "amabilidad" que te hacen simpatizar con tales
sujetos.
Junto a él, Rene
Russo (El secreto de
Thomas Crown, Apostando al límite...),
desenvolviéndose óptimamente en su papel, si bien no difiere
demasiado de su línea general interpretativa, por lo que no se
aprecian elementos nuevos destacables de la misma;
y por otro lado
encontramos a Riz Ahmed
(Oro negro, Centurión),
quien sí destaca por sus cambios expresivos, aún estando en segundo
plano.
Musicalmente
la batuta la lleva James Newton Howard
(Salt, Collateral, Los juegos del hambre, etc.),
que para esta ocasión ha creado una banda sonora en la que destacan
sonidos sintéticos como elemento central, y con un ritmo general que
acompaña al personaje en su evolución personal y profesional,
incrementando la intensidad de la escena o sencillamente
acompañándola inquietantemente cuando así lo requiere. Extraña
para quienes no estamos acostumbrados a escucharle este tipo de
creaciones, pero buen resultado como elemento intrínseco
del
film.
Una
película que posiblemente no agrade
a quienes gusten del Gyllenhaal romántico, pero sí a aquéllos que
busquen algo diferente a lo que últimamente parece que nos quieren
vender.

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