miércoles, 28 de agosto de 2013

Los Amantes Pasajeros


Los Amantes Pasajeros: sexo, drogas... sin Rock&Roll

    Para ser sincera, me cuesta ver cine español, y la cosa se dificulta si es un film de Almodóvar... Marujeo, sexo, argumentos sin sentido aparente... suele ser su tónica general (con algunas excepciones). Ésta es una película de Almodóvar, sin duda.


    Sinopsis: Un avión con dos clases diferenciadas: clase turista (todos van durmiendo, inclusive sus correspondientes auxiliares de vuelo) y primera clase (pocos pasajeros y todos despiertos). Tres auxiliares de vuelo nada convencionales. Y unos pasajeros de lo más variopintos y cada uno con sus propios problemas y dilemas... Un problema técnico en el avión descubrirá qué hay tras cada uno y cambiará el rumbo de sus vidas.

 
    Respecto a la historia en sí, se me plantea un problema para intentar esgrimirlo como tal. Más bien la película pareciera componerse de múltiples “mini-sketches” en el que el sexo siempre está presente (ya sea homosexual o heterosexual).

    A nivel interpretativo podríamos mencionar algunos nombres como los de Antonio de la Torre (Gordos, Primos, Grupo 7), Cecilia Roth (Todo sobre mi madre, Vidas Privadas) o Miguel Ángel Silvestre (Verbo, Los Pelayos); desempeñando correctamente sus papeles, aunque no se trata del mejor trabajo de sus carreras precisamente... Otros, como Javier Cámara (Torremolinos 73, La Torre de Suso, Que se mueran los feos) o Lola Dueñas (Volver, Mar Adentro), nos tienen tan acostumbrados a buenas interpretaciones que no nos sorprende verlos destacar entre los demás en esta película. Y podríamos crear un “grupo revelación” (ya que no son tan desconocidos, pero sí quizás en la gran pantalla) formado por Carlos Areces (en el papel de Fajas), Raúl Arévalo (como Ulloa) o Jose María Yazpik (Infante), quienes defienden sus personajes sin quedarse atrás.

    ¿Y Antonio Banderas, Penélope Cruz, Carmen Machi, Paz Vega... etc.? Apariciones fugaces que más bien constituyen cameos (cameo: incursión/colaboración breve o puntual de un actor en un film).

    Por supuesto, no falta el elemento crítico, en este caso en forma de aeropuerto nunca “estrenado”, uno de tantos que asoman en nuestro país... Además de las usuales críticas a los convencionalismos de la sociedad española respecto a la familia, al éxito o la sexualidad.

   Técnicamente bien elaborada: escenografía, fotografía, montaje... No esperaríamos menos de un director con tan larga trayectoria y experiencia acumulada.

    Una historia disparatada, con una tripulación “loca” y unos pasajeros peculiares, regada con algo de música, alcohol, droga y mucho sexo. Una película de Almodóvar para “almodovarianos”.

lunes, 19 de agosto de 2013

El Capital


El Capital (“Le Capital”): trapicheando con el dinero.


    ¿Cómo pueden los bancos obtener beneficios en tiempos de crisis? ¿Qué hace el presidente de un banco? ¿Qué relación puede existir entre bancos de los más diversos países? Si quiere conocer la respuesta a éstas y otras preguntas que se plantea sobre el mundo bancario, quizás “El Capital” pueda ayudarle...


    Sinopsis:

   Marc Tourneuil (Gad Elmaleh) acaba de ser nombrado presidente de uno de los bancos más importantes de Francia. Un puesto de tal categoría conlleva ciertos privilegios (principalmente económicos, claro está), pero también ciertas responsabilidades y “compromisos” para con otros gigantes de la banca internacional y, por supuesto, para con aquellos que trabajan en el suyo propio. Así pues, la adhesión a un banco norteamericano pondrá de manifiesto el complejo entramado que se esconde tras las mesas de los grandes, sus accionistas... y de todo aquél que tenga algún tipo de interés en ello.


    Quizás al comienzo de la película pueda sentirse un poco desorientado entre tanto término economicista, pero no tardará en familiarizarse con ellos e, incluso, entenderlos; lo cual hasta podríamos considerarlo beneficioso teniendo en cuenta que cada día los oímos en los medios de comunicación.

    Guión interesante, teniendo en cuenta su argumento, hecho realidad de las manos del director griego Costa-Gavras (El sendero de la traición, Amén...), y con un elenco nada despreciable teniendo en cuenta los caracteres de sus personajes: Gad Elmaleh (El juego de los idiotas, Medianoche en París, Un gran equipo), cínico y ambicioso; Gabriel Byrne (Excalibur, Sospechosos Habituales, Smila: misterio en la nieve, El hombre de la máscara de hierro, etc., etc...), controlador y poderoso; o Bernard Le Coq (De Nicolas a Sarkozy, La grande vie, GAL), entre otros.

     Cabe destacar también el montaje (especialmente en relación al concepto espacio-temporal, tanto dentro del film como en tiempo real para el espectador) y su fotografía y escenografía, por el tratamiento que se le da a la imagen, mostrando detalles importantes sin hacerlo directamente, utilización y demostración de las nuevas tecnologías como una realidad cotidiana, la manera en que los actores se mueven y presentan en cada plano...

    Una apuesta interesante para quien quiera saber qué hay detrás de las mesas de los que realmente están moviendo el mundo y sus gobiernos: los bancos.

jueves, 15 de agosto de 2013

World War Z


Guerra Mundial Z (“World War Z”): muchos más de los que pensamos...


Su número crece a una velocidad vertiginosa, se convierten rápidamente, no les gusta que dañen a los suyos, y les atrae los ruidos fuertes... De esos he visto yo en todos los barrios.


Sinopsis:

De repente, el mundo se ve afectado por los zombis o “no-muertos”.Una vez mordido, la conversión es inmediata, y ningún rincón del planeta escapa a esta plaga. ¿El origen de esta letal “infección”? Es lo que Gerry Lane (Brad Pitt) intentará averiguar en busca de una posible solución. ¿La motivación para emprender tal acción? Mantener a su familia a salvo lejos de tierra firme. Hay una posible solución temporal al problema, pero requiere de ciertos sacrificios...

Con esta idea ha aparecido en nuestras pantallas Guerra Mundial Z, película de acción con ciertos componentes de ciencia-ficción dirigida por Marc Foster, realizador conocido por films de tan diversa temática como 007: Quantum of Solace, Descubriendo Nunca Jamás o Monter's Ball, entre otras. Ello nos sirve para “justificar” la no excepcionalidad de la película. Bastante bien realizada en conjunto, pero tampoco como para organizar un espectáculo pirotécnico en torno a ella.

Protagonizada por Brad Pitt (creo que sobran las referencias a este conocidísimo actor), quien hace algún tiempo nos había empezado a acostumbrar a un tipo de papeles donde primaban sus dotes interpretativas (a menudo aparentemente mermadas en pro de su cara bonita y/o de su cuerpo), si bien sale bien airoso de este trance, tampoco supone ninguna novedad en su trayectoria.
Estará acompañado por una prácticamente inexpresiva Mireille Enos (Brigada de Élite y la afamada serie The Killing) en el papel de su esposa, y una sufrida Daniella Kertesz, a mi humilde parecer, la revelación del film (teniendo en cuenta su breve trayectoria profesional), interpretando a una soldado herida que acompañará a Pitt en tan complicada búsqueda de la solución.

El guión (basado en la novela homónima de Max Brooks) merece una mención aparte, ya que quizás sea uno de los pocos elementos a destacar en este film. Sí, es una película de zombies, que últimamente parecen estar tan de moda y dan que pensar que realmente nos comienzan a dominar desde las sombras... Pero tratado desde un punto de vista más científico (tiempo de conversión, forma de transmisión, alternativas para su control o para sobrevivir a ellos, formas de actuación...).

El trabajo de los departamentos de fotografía y montaje resulta un tanto ambiguo ya que, si bien realizan un buen trabajo con la imagen en muchos momentos (por su detallismo, su orden...) en el momento inicial de la película nos deja “descolocados” con un montaje excesivamente rápido y agotador en el que no se distinguen los elementos mostrados.

Musicalmente, Marco Beltrami también nos desconcierta. No es un mal trabajo, ya que la tensión del film es bastante bien mantenida (quizás sea precisamente esa tensión el rasgo principal del film), pero es un trabajo musical que podría utilizar en cualquier otra película de acción o temática similar (por ejemplo, si utilizáramos esa misma banda sonora para Iron Man, encontraríamos donde colocar cada tema sin problema alguno). Además, el tema de los créditos finales (los denominados End Titles) resulta un islote en este archipiélago musical, que no encaja con el resto de lo escuchado y tan siquiera pareciera tener una relación emocional con el film. Un punto y aparte.

Así pues, si le apetece pasar un ratito a la fresca del aire acondicionado del cine en estos duros días de calor, no es una mala alternativa. Guerra Mundial Z al menos le entretendrá...

miércoles, 7 de agosto de 2013

Lincoln



 Lincoln: la eternidad de un proceso

    Sabía que era larga (casi dos horas y media), quién la dirigía (Steven Spielberg), quiénes la protagonizaban (éste era un punto de reclamo) y de qué trataba (promulgar una enmienda para la abolición de la esclavitud)... Y aún así, la conseguí terminar de ver.

Sinopsis:

   Cerca del fin de la Guerra Civil estadounidense (1865), el presidente Abraham Lincoln (Daniel Day-Lewis) se propone, no sólo terminar con el conflicto bélico, sino también consolidar la abolición de la esclavitud mediante una enmienda. El problema es si debe hacerse antes o después de firmar la paz, puesto que tendría diferentes repercusiones. Así, el objetivo principal será asegurar el mayor número de votos a favor de la misma...

  
  Con esta “idealización” del proceso político por el que se busca la aprobación de dicha enmienda, nos presenta el director a un presidente de los Estados Unidos seguro de sí mismo, fiel a sus convicciones, sosegado..., interpretado por un (como siempre) magnífico Daniel Day-Lewis (El Último Mohicano, En el Nombre del Padre, Gangs of New York, Pozos de Ambición, etc, etc,etc...); que profundiza en “el Hombre”, en la parte más personal del presidente Lincoln.
Junto a él, su esposa Mary Todd, bajo la apariencia de Sally Field (Magnolias de Acero, No sin mi hija, Forrest Gump... o la aclamada serie Cinco Hermanos), quien constituye una buena elección para acompañar a Day-Lewis en esta difícil situación, por su experiencia, su carácter...

    En general, buenas interpretaciones las de prácticamente todos aquellos que se asoman por esta producción, muchos de ellos con largas trayectorias cinematográficas y otros en el despegue de lo que prometen desarrollarlas en un futuro no muy lejano (Tomy Lee Jones, Joseph Gordon-Levitt, David Strathairn, o Jackie Earle Haley, entre otros).

    Pero no sólo con buenos nombres se hace una película, y aquí podríamos empezar a discutir acerca de aspectos tan positivos como su ambientación o su dirección artística, frente a otros más débiles como su extrema duración (que pareciera suceder a tiempo real), un guión poco sustancioso, su poco destacable banda sonora (más de lo mismo por parte de John Williams, en estos últimos tiempos) o incluso su dirección (aunque ya estemos acostumbrados a esta vertiente de Spielberg).
    Lo que podría haber sido el retrato parcial de un instante épico, de un hombre único, se terminó convirtiendo (al humilde parecer de una servidora) en una película excesivamente “edulcorada” (ya cada uno utilizará el término repostero que más le cuadre), que lleva a los espíritus más críticos a un nivel de hastío que invita a dejarse abrazar en la oscuridad de la sala por el mítico Morfeo.

    Buena dirección artística, buena ambientación, buenas interpretaciones... en una película no apta para diabéticos o para quienes estén a régimen.