miércoles, 25 de diciembre de 2013

Bienvenidos al fin del mundo


  “Bienvenidos al Fin del Mundo”: hijos de la Gran Bretaña...

    En nuestra vida nos quedan muchas “asignaturas” pendientes: proyectos, ideas, objetivos, tareas... Pero nunca es tarde para cumplirlas. Otra cosa es que para cuando lo hagamos las cosas hayan cambiado algo...

    Sinopsis: Un grupo de adolescentes se proponen cumplir con la milla dorada de los pubs de su localidad,visita que deberá ir acompañada de la pinta de rigor. El final de esa milla lo marca el pub más codiciado por ellos: El Fin del Mundo. Pero no pudieron finalizar dicha misión. 20 años después, lo volverán a intentar...

    Dirigida y co-escrita (junto con Simon Pegg) por Edgar Wright (Arma Fatal, Zombies Party, Scott Pilgrim contra el mundo), llega esta comedia británica de tintes algo fantásticos que se traduce en una película algo extraña y alocada en la que llega un momento en que el cerebro no sabe qué pensar, o si tan siquiera pensar. Uno de esos guiones a los que el binomio Pegg – Wright nos tiene acostumbrados (recomiendo Arma Fatal para introducirse en su “forma de ver la tranquila vida inglesa”).
    La idea es sin duda original, tanto que uno se llega a plantear el que quizás debería haberles acompañado también con las pintas correspondientes... (1 pinta de cerveza= casi medio litro del dorado líquido).

    El elenco elegido para tal ocasión no podría haber sido más acertado. Actores británicos actuales de la talla de Nick Frost (Radio encubierta, Paul, Attack the block), Martin Freeman (El Hobbit, Sherlock (tv)), Bill Nighy (Love Actually, Radio encubierta), Rosamund Pike (Ira de Titanes, Jack Reacher) o el mismo Simon Pegg (Paul, Arma Fatal, Misión Imposible (3 y 4) ), con interpretaciones muy acertadas respecto al tipo de hombre al que representan; y con un cameo (aparición momentánea y/o puntual de un personaje famoso) de excepción: Pierce Brosnan (Bond, James Bond...).

    La música es el resultado de la segunda gran incursión en el cine de Steven Price (Attack the block), nada excepcional o sorprendente, pero acorde a la trama y a lo que se puede esperar de un film como este.

    Una extraña película, en cuyos diálogos encontraremos gran parte de su valor, junto a las interpretaciones de aquellos que los pronuncian.

    Si no tiene nada mejor que ver, o quiere desconectar del mundo real, seguro que este film le sacará de sus pensamientos más rutinarios. Una buena manera de desalienar el cerebro.

sábado, 21 de diciembre de 2013

El Hobbit: La desolación de Smaug


El Hobbit: la desolación de Smaug”: y alguna historia más...

    Diciembre es el mes elegido para los estrenos más comerciales del año. ¿Los mejores estrenos? No, aquellos de los que se espera obtener un margen de beneficios a las productoras que compensen que no nos lo gastemos el resto del año.

    Sinopsis: La compañía de enanos y el hobbit Bilbo Bolsón continúam su camino hacia la Montaña Solitaria, para recuperar el tesoro y el lugar que corresponde a Thorin como “Rey bajo la montaña”.Pero esta aventura no será fácil: elfos del bosque, trasgos y algún que otro ser, se encargarán de que no lo sea...

    Una vez más, Peter Jackson (la trilogía de El Señor de los Anillos, entre otras producciones), nos adentra en el mundo de J.R.R. Tolkien, autor de los libros de este mítico universo; si bien la cercanía a la obra original es más bien utópica. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.
    El problema radica en la incorporación, a mi humilde parecer y desde el punto de vista de la historia injustificada, de personajes y tramas que denotan claramente el interés exhaustivamente comercial que persigue esta trilogía. A ello, añadamos ciertas modificaciones sobre el escrito original, de sucesos que ni tan siquiera se mencionan en el libro.

    Por otro lado, técnicamente sí que merece las pocas alabanzas recibidas ya que fue realizada en 3D a 48 fps (me explico: el cine convencional -desde el nacimiento del sonoro- ha trabajado a 24 fps (frames per second), es decir, pasan 24 fotogramas (imágenes) por segundo por delante de nuestro ojo), con lo cual, los 48 fps atribuyen al film una calidad de imagen excepcional. A ello añadir el detallismo del director de incorporar ciertos elementos para resaltar la tridimensionalidad del film en los momentos en que el ojo ya se había adaptado a la imagen (dejando por tanto de percibir la diferencia entre la tradicional bidimensionalidad y la 3D).
    En el ámbito interpretativo, destacar el trabajo de Martin Freeman (Sherlock (la serie), Bienvenidos al fin del mundo) en el papel de Bilbo, defendiendo espléndidamente el espíritu de este “aventurero casi accidental”; y el de Richard Armitage (Robin Hood, Capitán América) intepretando a Thorin muy dignamente, como el personaje merece. Curiosa la incursión también de Stephen Fry (V de Vendetta, Sherlock Holmes) no pasa desapercibida.
    Aparece otro interesante nombre en este reparto que, aún valorando el gran trabajo que suelen realizar nuestros actores de doblaje, al no haberla podido admirar en versión original no puede ser apreciada en todo su esplendor interpretativo: la de Benedict Cumberbatch (Sherlock, Star Trek: into the darkness, El quinto poder).

    Musicalmente, Howard Shore (la trilogía de El Señor de los Anillos, La invención de Hugo) es el responsable también de estas nuevas entregas de Jackson. Incidentalmente su trabajo se muestra perfectamente acorde a las necesidades del film, y en esta entrega bastante más elogiable que en la primera (especialmente en lo que a leitmotives se refiere), a excepción del quizás “desacorde” tema final.

    Podríamos estar horas discutiendo sobre los más diversos detalles de esta nueva entrega tolkeniana, pero para eso primero tendría que verla usted también. Mi recomendación: véala en 3D a 48 fps (no todos los cines la exhiben así...). La discusión está asegurada.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Los miserables


Los Miserables”: soñando con una vida mejor.

    Érase una vez, hace mucho, mucho tiempo, una industria cinematográfica que arriesgaba y en la que los actores tenían que demostrar sus talentos y hacerse merecedores de cada reconocimiento que recibieran... Éste es un homenaje a su memoria.

     Sinopsis: Jean Valjean ha cumplido su condena y debe comenzar una nueva vida; pero jamás podrá dejar atrás su miserable pasado. Fantine hará lo necesario para asegurar el bienestar de su pequeña, por muy miserable que sea. Y en París las cosas no marchan bien para todos, por lo que el pueblo intentará tomar el control en un amago de salir de la inmundicia en que están sumidos...

    Tras el éxito del musical que lleva el mismo nombre y basado en la novela homónima de Víctor Hugo, nos llega esta apuesta cinematográfica que respeta la adaptación realizada por Alain Boublil y Claude-Michel Schönberg para los teatros (música incluida). Así pues, en esta ocasión comenzaremos por elogiar el apartado musical de este film, ya que es el elemento principal del mismo.

    Musicalmente, nos encontramos ante un conjunto de piezas llenas de fuerza y sentimientos enfrentados, que en algunos momentos podrían recordarnos a la grandiosidad de la música de aquellas grandes producciones históricas del Hollywood de los años cuarenta y cincuenta.

    Por supuesto, la música no tendría ese efecto sobre el espectador de no ser por la correcta (y en muchos casos sorprendente) interpretación de sus actores, capaces de compaginar la interpretación con la expresividad que cada canción requiere a través de sus voces. A su principal protagonista, Hugh Jackman (Kate & Leopold, Australia, etc.) ya habíamos tenido ocasión de apreciar sus dotes artísticas sobre el escenario en una gala de los Oscars y en algún musical en Broadway; pero no por ello deja de ser admirable su trabajo en la película.
    En el mismo caso nos encontraríamos a Amanda Seyfried (Mamma Mía, Cartas a Julieta...), Helena Bonham Carter (Sweenny Todd, La novia cadáver, etc) o Sacha Baron Cohen (Madagascar, Brüno...), cuyas voces ya habíamos oído cantar con anterioridad.
    La sorpresa llega de la mano de una espléndida Anne Hathaway (Princesa por sorpresa, El diablo viste de Prada...), con una interpretación breve pero intensísima; Eddie Redmayne (Mi semana con Marilyn, Garra negra...), con un hermoso potencial vocal hasta ahora desconocido, y Russell Crowe (Master & Commander, Gladiator...), quien no siendo tampoco un gran cantante, combina a la perfección la interpretación de su personaje con la expresividad musical que requiere en cada momento.

    Por supuesto, no podemos obviar el grandioso trabajo artístico que hace posible el transportarnos a la lúgubre París (anterior a la tarea de “limpieza” emprendida por Napoleón III), con sus estrechas y angostas callejuelas; y el maravilloso vestuario diseñado para la ocasión por el canario Paco Delgado.

    A la cabeza de todos ellos, Tom Hooper (El discurso del rey), guiando un complejo proyecto, un tanto ambicioso y arriesgado para los tiempos que corren, pero que tan magistralmente consiguió resolver.

    Cierto que la película es algo extensa en su duración (más de dos horas y media), pero si (como a mí) lo que le gusta es disfrutar de los múltiples elementos que componen un film, desde luego no tendrá ocasión para aburrirse.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Love Actually

“Love Actually”: Todo lo que quiero para Navidad

  Navidades: turrón, polvorones, villancicos… ¡y una película navideña! (por supuesto). Tiempo atrás, ésta era “Qué bello es vivir”. En este mes, tocará el compromiso televisivo anual para con “Love Actually”, una nueva “tradición” que querrá seguir…

  Sinopsis: ¿Qué es el amor? ¿Para quién es el amor? ¿Cuántos tipos de amor existen? ¿Cuándo se debe amar?...  Londres antes de Navidad hoy en día, personas de distintas clases, condición, género y raza sienten algo especial por alguien. Llamémoslo “amor”...

  Escrita y dirigida por Richard Curtis (Radio encubierta, Una cuestión de tiempo…), nos encontramos ante una película coral, con historias individuales pero entrelazadas entre sí, que dan lugar a una obra de cierta complejidad pero fácil comprensión; y que aúna romanticismo (no empalagoso), comedia (con ese sutil e inteligente humor británico) y profundas reflexiones, en lo que podríamos considerar un “todo en uno” cinematográfico. Un guión (en mi humilde opinión) magistral, tanto como idea como en su realización.

  El elenco elegido para tan compleja tarea es numeroso, con nombres que en el momento de su producción no eran aún tan conocidos como los de Keira Knightley (Piratas del Caribe), Andrew Lincoln (The Walking Dead) o Martin Freeman (El Hobbit) entre otros, y nombres con cierta consideración como Emma Thompson (La niñera mágica, Sentido y sensibilidad…), espectacularmente creíble; Colin Firth (El diario de Bridget Jones, Un hombre soltero…), tan profesional como siempre; Hugh Grant (Cuatro bodas y un funeral, El diario de Bridget Jones…), el político que nos gustaría tener; Thomas Brodie-Sangster (Nowhere Boy, Juego de tronos…), conquistando desde el primer momento nuestros corazones, y un largo etcétera de profesionales que nos darían para varios artículos como éste y que tampoco decepcionan con su presencia en la película.

  Visualmente, una película que irradia positividad por los cuatro costados, con pequeños detalles que nos arrancan más de una sonrisa; y musicalmente inmejorable, con una gran selección musical de temas conocidos y sus correspondientes versiones (no podrá evitar cantar en estas fechas un “Christmas ist around me”), y dos leitmotiv que se unirán en el que será el gran tema central; todo ello obra del genial Craig Armstrong (Moulin Rouge, Ray, El gran Gatsby…).

  Seguir hablando de ella sería correr el riesgo de privarle de descubrir y disfrutar los múltiples detalles que hacen de ella una película inolvidable que, año tras año, nos hace querer volver a verla. Si no le gusta el romanticismo, le enganchará su punto cómico; y si no lo hace su comicidad, lo hará su guión, o su montaje, o su música… Pero lo hará.