“El Hobbit: la
desolación de Smaug”: y alguna historia más...
Diciembre es el mes elegido para los estrenos más comerciales del
año. ¿Los mejores estrenos? No, aquellos de los que se espera
obtener un margen de beneficios a las productoras que compensen que
no nos lo gastemos el resto del año.
Sinopsis:
La compañía de enanos y el hobbit Bilbo Bolsón continúam su
camino hacia la Montaña Solitaria, para recuperar el tesoro y el
lugar que corresponde a Thorin como “Rey bajo la montaña”.Pero
esta aventura no será fácil: elfos del bosque, trasgos y algún que
otro ser, se encargarán de que no lo sea...
Una vez más, Peter
Jackson (la trilogía
de El Señor de los Anillos,
entre otras producciones), nos adentra en el mundo de J.R.R. Tolkien,
autor de los libros de este mítico universo; si bien la cercanía a
la obra original es más bien utópica. Cualquier parecido con la
realidad es mera coincidencia.
El problema radica en la incorporación, a mi humilde parecer y desde
el punto de vista de la historia injustificada, de personajes y
tramas que denotan claramente el interés exhaustivamente comercial
que persigue esta trilogía. A ello, añadamos ciertas modificaciones
sobre el escrito original, de sucesos que ni tan siquiera se
mencionan en el libro.
Por otro lado, técnicamente sí que merece las pocas alabanzas
recibidas ya que fue realizada en 3D a 48 fps (me explico: el cine
convencional -desde el nacimiento del sonoro- ha trabajado a 24 fps
(frames per second), es decir, pasan 24 fotogramas (imágenes) por
segundo por delante de nuestro ojo), con lo cual, los 48 fps
atribuyen al film una calidad de imagen excepcional. A ello añadir
el detallismo del director de incorporar ciertos elementos para
resaltar la tridimensionalidad del film en los momentos en que el ojo
ya se había adaptado a la imagen (dejando por tanto de percibir la
diferencia entre la tradicional bidimensionalidad y la 3D).
En el ámbito interpretativo,
destacar el trabajo de Martin Freeman
(Sherlock (la serie),
Bienvenidos al fin del mundo)
en el papel de Bilbo,
defendiendo espléndidamente el espíritu de este “aventurero casi
accidental”; y el de
Richard Armitage
(Robin Hood, Capitán América)
intepretando a Thorin
muy dignamente, como
el personaje merece. Curiosa la incursión también de Stephen
Fry (V de Vendetta,
Sherlock Holmes) no
pasa desapercibida.
Aparece otro interesante nombre
en este reparto que, aún valorando el gran trabajo que suelen
realizar nuestros actores de doblaje, al no haberla podido admirar en
versión original no puede ser apreciada en todo su esplendor
interpretativo: la de Benedict Cumberbatch
(Sherlock, Star Trek: into the darkness, El quinto poder).
Musicalmente, Howard
Shore (la
trilogía de El Señor
de los Anillos, La
invención de Hugo) es
el responsable también de estas nuevas entregas de Jackson.
Incidentalmente su trabajo se muestra perfectamente acorde a las
necesidades del film, y en esta entrega bastante más elogiable que
en la primera (especialmente en lo que a leitmotives se refiere), a
excepción del quizás “desacorde” tema final.
Podríamos estar horas discutiendo sobre los más diversos detalles
de esta nueva entrega tolkeniana, pero para eso primero tendría que
verla usted también. Mi recomendación: véala en 3D a 48 fps (no
todos los cines la exhiben así...). La discusión está asegurada.

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