sábado, 21 de diciembre de 2013

El Hobbit: La desolación de Smaug


El Hobbit: la desolación de Smaug”: y alguna historia más...

    Diciembre es el mes elegido para los estrenos más comerciales del año. ¿Los mejores estrenos? No, aquellos de los que se espera obtener un margen de beneficios a las productoras que compensen que no nos lo gastemos el resto del año.

    Sinopsis: La compañía de enanos y el hobbit Bilbo Bolsón continúam su camino hacia la Montaña Solitaria, para recuperar el tesoro y el lugar que corresponde a Thorin como “Rey bajo la montaña”.Pero esta aventura no será fácil: elfos del bosque, trasgos y algún que otro ser, se encargarán de que no lo sea...

    Una vez más, Peter Jackson (la trilogía de El Señor de los Anillos, entre otras producciones), nos adentra en el mundo de J.R.R. Tolkien, autor de los libros de este mítico universo; si bien la cercanía a la obra original es más bien utópica. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.
    El problema radica en la incorporación, a mi humilde parecer y desde el punto de vista de la historia injustificada, de personajes y tramas que denotan claramente el interés exhaustivamente comercial que persigue esta trilogía. A ello, añadamos ciertas modificaciones sobre el escrito original, de sucesos que ni tan siquiera se mencionan en el libro.

    Por otro lado, técnicamente sí que merece las pocas alabanzas recibidas ya que fue realizada en 3D a 48 fps (me explico: el cine convencional -desde el nacimiento del sonoro- ha trabajado a 24 fps (frames per second), es decir, pasan 24 fotogramas (imágenes) por segundo por delante de nuestro ojo), con lo cual, los 48 fps atribuyen al film una calidad de imagen excepcional. A ello añadir el detallismo del director de incorporar ciertos elementos para resaltar la tridimensionalidad del film en los momentos en que el ojo ya se había adaptado a la imagen (dejando por tanto de percibir la diferencia entre la tradicional bidimensionalidad y la 3D).
    En el ámbito interpretativo, destacar el trabajo de Martin Freeman (Sherlock (la serie), Bienvenidos al fin del mundo) en el papel de Bilbo, defendiendo espléndidamente el espíritu de este “aventurero casi accidental”; y el de Richard Armitage (Robin Hood, Capitán América) intepretando a Thorin muy dignamente, como el personaje merece. Curiosa la incursión también de Stephen Fry (V de Vendetta, Sherlock Holmes) no pasa desapercibida.
    Aparece otro interesante nombre en este reparto que, aún valorando el gran trabajo que suelen realizar nuestros actores de doblaje, al no haberla podido admirar en versión original no puede ser apreciada en todo su esplendor interpretativo: la de Benedict Cumberbatch (Sherlock, Star Trek: into the darkness, El quinto poder).

    Musicalmente, Howard Shore (la trilogía de El Señor de los Anillos, La invención de Hugo) es el responsable también de estas nuevas entregas de Jackson. Incidentalmente su trabajo se muestra perfectamente acorde a las necesidades del film, y en esta entrega bastante más elogiable que en la primera (especialmente en lo que a leitmotives se refiere), a excepción del quizás “desacorde” tema final.

    Podríamos estar horas discutiendo sobre los más diversos detalles de esta nueva entrega tolkeniana, pero para eso primero tendría que verla usted también. Mi recomendación: véala en 3D a 48 fps (no todos los cines la exhiben así...). La discusión está asegurada.

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