viernes, 14 de febrero de 2014

No se lo digas a nadie


No se lo digas a nadie”: qué malo es guardar un secreto...

    Resulta fácil aceptar el compromiso de no contar un secreto a los demás, pero qué complicado es mantenerlo... Y más aún cuando sabes que podría cambiar la vida de alguien a quien aprecias.

    Sinopsis: Hace ocho años Alex perdió a su mujer en un brutal asesinato, hecho que recuerda cada año en la misma fecha.Pero es ahora cuando comienza a recibir mensajes que le hacen dudar de lo que pasó aquella noche, e incluso de su muerte...

    Basada en la novela de Harlan Coben, y con guión y dirección de Guillaume Canet (Mon idole, Pequeñas mentiras sin importancia), llega esta producción francesa que podríamos encuadrar dentro del thriller de misterio. Se trata del segundo largometraje dirigido por Canet y su primer guión (a excepción de algún corto), resultando bastante interesante la forma de llevarlo por el montaje elegido, que procura no tratar al espectador como un ser inerte, sino que inevitable y casi insconscientemente será llevado a intentar entender qué está pasando, como si fuéramos el mismísimo doctor Alexandre Beck.

    Respecto al elenco, destacar el buen hacer de su protagonista, François Cluzet (Pequeñas mentiras sin importancia, Intocable), quien sin ser un actor excepcionalmente increíble, transmite muy bien la angustia e incertidumbre por las que pasa su personaje. Junto a él, una serie de actrices y actores de apariciones relativamente breves, pero que no pasan desapercibidas en lo que a calidad interpretativa se refiere: Gilles Lellouche (Los infieles, París), Kristin Scott Thomas (El paciente inglés,Una familia con clase) o el mismísimo Guillaume Canet (La playa, La guerra de los botones) entre otros.

    En lo que a la imagen se refiere, nos encontramos con una interesante mezcla de realismo y cinematografía (entendiéndola como la “ficción del cine” en lo que a los planos y calidad de imagen se refiere), de la que poco se podría criticar negativamente. Bien realizada, encuadres bien elegidos, y un tratamiento de la luz natural y creíble (incluso en las escenas nocturnas).

    Musicalmente, si bien no es nada extraordinario el trabajo que Mathieu Chedid (Un monstruo en París) hace para este film, tampoco se sale de lo que la trama requiere (intriga, incertidumbre y un poco de acción).

    Interesante por los acontecimientos que en el guión van acaeciendo, y que nos saca del típico thriller de misterio norteamericano “masticado” al que estamos acostumbrados. Una película que se empieza viendo por curiosidad y se termina intentando  destripar.

    Un film para aquellos que busquen una de misterio policíaco, pero no les apetezca tener el cerebro inerte.


No hay comentarios:

Publicar un comentario