“Una
cuestión de tiempo”: no te pierdas el día de hoy.
Sinopsis:
El padre de Tim le acaba de comunicar a su hijo el extraordinario don
que han tenido los varones de su familia generación tras generación:
la posibilidad de viajar en el tiempo. A primera vista parece algo
estupendo, pero todo tiene sus consecuencias y sus limitaciones, y no
siempre modificar el pasado es la mejor opción...
Escrita
y dirigida por el rey de la comedia romántica británica, Richard
Curtis (El diario de
Bridget Jones, Love Actually, Notting Hill)
llega una película con un guión aparentemente sencillo en sus
inicios, pero emocionalmente complejo en su final. Una película
donde el montaje juega un importante papel, junto con las diversas
situaciones en las que sus protagonistas se encuentran; y que no
debió resultar tarea sencilla para Curtis
teniendo en cuenta la cantidad de factores que en ello entran en
juego.
El
elenco (como viene siendo habitual en sus films y en la escuela
interpretativa británica) más que correcto. Protagonizada por
Domhnall Gleeson
(Harry Potter y las reliquias de la muerte, Dredd, Anna Karenina)
cuyo personaje, si bien no requiere de una gran variedad de registros
interpretativos, resulta adecuada y convincentemente resuelto por el
actor irlandés.
Junto
a él Rachel McAdams
(El diario de Noa, Todos los días de mi vida),
más que acostumbrada a este tipo de papeles, no podía defraudar. No
obstante, interpretativamente destacaría más la “discreta”
presencia de una aún bastante desconocida Lydia
Wilson (Nunca me
abandones y
algunas series de televisión), con un personaje y situaciones que
parecieran en ocasiones darse al margen de la trama principal (para
que se haga una idea: su nombre es Kit
Kat).
La
“presencia” honorable de este film es (el ya casi un habitual de
las películas de Richard
Curtis)
Bill Nighy
(Love Actually, Radio Encubierta...),
en una línea más seria que a la que nos tiene acostumbrados, pero
que en más de una ocasión nos esbozará una inevitable sonrisa (y
puede que hasta alguna lagrimilla).
Respecto al apartado musical no llama especialmente la atención, lo
cual es un indicativo de que, aún no siendo excepcional, tampoco se
encuentra en discordancia con la imagen y los acontecimientos que en
ella se suceden. Tranquila y emotiva.
Una película entretenida y dinámica
que llevará a más de uno a replantearse su vida pasada y la actual.
Si le gusta la comedia romántica británica, pero no le importaría
añadirle un ingrediente de profunda reflexión personal, “Una
cuestión de tiempo” no le
defraudará.
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