viernes, 21 de febrero de 2014

Una cuestión de tiempo


Una cuestión de tiempo”: no te pierdas el día de hoy.

    (Demasiado) A menudo pensamos, decimos, deseamos, poder volver atrás en el tiempo para modificar una palabra o un hecho de los que nos arrepentimos o, por el contrario, para revivir un momento feliz, único... Y sin darnos cuenta, intentando revivir ese instante pasado, nos estamos perdiendo toda una vida y sus detalles en el presente.

    Sinopsis: El padre de Tim le acaba de comunicar a su hijo el extraordinario don que han tenido los varones de su familia generación tras generación: la posibilidad de viajar en el tiempo. A primera vista parece algo estupendo, pero todo tiene sus consecuencias y sus limitaciones, y no siempre modificar el pasado es la mejor opción...

    Escrita y dirigida por el rey de la comedia romántica británica, Richard Curtis (El diario de Bridget Jones, Love Actually, Notting Hill) llega una película con un guión aparentemente sencillo en sus inicios, pero emocionalmente complejo en su final. Una película donde el montaje juega un importante papel, junto con las diversas situaciones en las que sus protagonistas se encuentran; y que no debió resultar tarea sencilla para Curtis teniendo en cuenta la cantidad de factores que en ello entran en juego.

    El elenco (como viene siendo habitual en sus films y en la escuela interpretativa británica) más que correcto. Protagonizada por Domhnall Gleeson (Harry Potter y las reliquias de la muerte, Dredd, Anna Karenina) cuyo personaje, si bien no requiere de una gran variedad de registros interpretativos, resulta adecuada y convincentemente resuelto por el actor irlandés.
    Junto a él Rachel McAdams (El diario de Noa, Todos los días de mi vida), más que acostumbrada a este tipo de papeles, no podía defraudar. No obstante, interpretativamente destacaría más la “discreta” presencia de una aún bastante desconocida Lydia Wilson (Nunca me abandones y algunas series de televisión), con un personaje y situaciones que parecieran en ocasiones darse al margen de la trama principal (para que se haga una idea: su nombre es Kit Kat).
    La “presencia” honorable de este film es (el ya casi un habitual de las películas de Richard Curtis) Bill Nighy (Love Actually, Radio Encubierta...), en una línea más seria que a la que nos tiene acostumbrados, pero que en más de una ocasión nos esbozará una inevitable sonrisa (y puede que hasta alguna lagrimilla).

   Respecto al apartado musical no llama especialmente la atención, lo cual es un indicativo de que, aún no siendo excepcional, tampoco se encuentra en discordancia con la imagen y los acontecimientos que en ella se suceden. Tranquila y emotiva.

    Una película entretenida y dinámica que llevará a más de uno a replantearse su vida pasada y la actual. Si le gusta la comedia romántica británica, pero no le importaría añadirle un ingrediente de profunda reflexión personal, “Una cuestión de tiempo” no le defraudará.

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