“Lego, la película”:
¡Todo es fabuloso!
A medida que crecemos nuestra imaginación mengua en pos de lo
racional y lo “correcto”; buscamos la perfección frente a la
creatividad, y nos olvidamos que una vez fuimos niños que soñaron,
imaginaron, crearon mundos imposibles de colores maravillosos...
Sinopsis: Emmet
siempre ha hecho lo correcto, siguiendo las normas del manual, lo
cual lo ha hecho un ciudadano más. Pero todo cambia cuando se da
cuenta de que no es especial... o quizás sí que lo sea. Ahora
deberá hacer lo posible por evitar que el mal desaparezca su mundo.
Dirigida por Phil
Lord y Christopher
Miller (Lluvia de
albóndigas, Infiltrados en clase)
nos llega esta película de animación que, si bien en un primer
momento podría pensarse que está pensada para el público infantil,
tras verla uno se da cuenta de que más bien lo está para los
adultos. Ambos directores participaron junto con Dan
y Kevin Hageman
(Hotel Transilvania)
en la escritura de un guión lleno de mensajes subliminales y
“derechazos directos” sobre el trabajo en equipo, la alienación
social y política del mundo actual, y la pérdida de la infancia, de
su imaginación y su creatividad al madurar hacia la adultez. Un
guión con ciertos guiños que sólo aquéllos que pasamos ya de
cierta edad podremos reconocer y entender, como los que hace a
determinados personajes de la animación o de otros filmes como El
Señor de los Anillos o Batman.
Aún con el doblaje a nuestro
idioma de por medio, intuimos la presencia de ciertos actores o
actrices tras las voces de estas “figuritas”; si bien, sea
posiblemente más interesante (para quien los pueda reconocer)
escuchar sus voces en la versión original.Es el caso de, por
ejemplo, Will Ferrel
(Patinazo a la gloria, Hermanos por pelotas)
quien ya prestara su voz a Megamind;
o Morgan
Freeman (Seven, Batman
Begins, Invictus)
narrador de la más reciente versión cinematográfica de La
Guerra de los mundos.
Al frente de la cuestión musical
encontramos a Mark Mothersbaug
(Academia Rushmore, Life Aquatic, Lluvia de albóndigas),
quien consigue una más que correcta relación entre la música y la
trama que se desarrolla, con sus momentos de acción y de tensión.
(* Cuidado con la canción principal: puede llegar a ser demasiado
pegadiza).
Pero si hay un aspecto a destacar
en este film ése es el relacionado con la fotografía y montaje. La
cinematografía corre a cuenta de Barry Peterson
(Zoolander, Jumper) y
Pablo Plaisted
(quien trabajara en el
departamento de animación de Happy
Feet y La
brújula dorada), con
unos planos originales, dinámicos y que facilitan la inmersión del
espectador en la trama. Junto a ellos los responsables de la edición
de todo este material, David Barrows
y Chris McKay,
con un trabajo destacable en lo que a transiciones de escenas y
situaciones se refiere.
Una película amena, entretenida, con tantos mensajes que será
difícil que no pueda autoaplicarse alguno de ellos en su vida
cotidiana. Podrá llevar a los niños si quiere, o podrá llevarse a
sí mismo y recuperar un poco del que una vez fue...

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