“Eva”: la
esencia de la niñez.
Así como los instrumentos buscaban en su época acercar su sonido lo
más posible al de la voz humana (imitarla), la ciencia persigue hoy
lo mismo pero con el ser humano en sí: “recrear” su cuerpo, su
capacidad de razonamiento y pensamiento, y todo aquello que lo hace
ser lo que es.
Sinopsis: En
un futuro en el que máquinas y humanos conviven en casi perfecta
simbiosis, Álex, un reputado ingeniero cibernético, regresa a la
Facultad de Robótica para poner el broche final a uno de sus
proyectos más ambiciosos: un niño robot. Su labor: configurar su
núcleo para que sea conductualmente un niño.
Dirigida por Kike
Maíllo en el que ha sido
su primer largometraje como director, y en base al guión original
escrito por Cristina
Clemente, Martí Roca y
Aintza Serra
(también para los tres su primer guión de largometraje), llegaba
hace unos años esta película española de ciencia ficción, de la
que cabe decir que es una apuesta interesante del nuevo cine
nacional, y realizada con muy buen resultado.
Aunque la historia y lo que trasciende tras ella sean el principal
atractivo de la película, el aspecto visual juega un papel
importante, tanto en lo que a iluminación y fotografía se refiere,
como a los efectos especiales e infografía. En un primer momento
podría resultar algo "ornamentado", pero podríamos
considerarlo justificado dado el ambiente general de la película y
la abstracción de los conceptos que se manejan.
Con respecto al elenco, cada uno
de los actores elegidos interpreta a la perfección su papel. Daniel
Brühl (Rush, Goodbye
Lenin...), en su
línea, no decepciona, con una interpretación natural y muy creíble.
Marta Etura
(Mientras duermes, Lo imposible) y
Alberto Amman
(Lope de Vega, Celda 211)
, no sorprenden, pero su identificación con sus personajes es
bastante acertada. En el caso de Lluís Homar
(Los ojos de Julia, No tengas miedo),
si bien tiene un breve papel, dada la complejidad expresiva del
mismo, hemos de reconocerle
una más que aceptable interpretación. Y, por último, Claudia
Vega (Zipi y Zape y el
club de la canica)
defiende el personaje de Eva
como una profesional, más aún teniendo en cuenta que se trata de su
primer largometraje.
En el apartado musical, del
trabajo de Evgueni y Sacha Galperine
(Los infieles, Malavita)
destacaría su sincronización emocional con la imagen, ya sea en los
momentos más abstractos como en los más humanos, dando como
resultado una banda sonora más que correcta.
Una producción española diferente, una apuesta interesante por la
ciencia-ficción como no se había nadie arriesgado a hacerlo
en nuestro país. Una película con interés visual, con intérpretes
verosímiles y con una reflexión que quizás no esté en un futuro
tan lejano como podríamos pensar...
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