jueves, 28 de noviembre de 2013

Populaire


Populaire: dedos que echan humo...

  Quien la sigue la consigue”. Podría considerarse éste como el lema de la persistencia y de la perseverancia. Y es que no hay nada como tener una motivación que acompañe al deseo de lograr algo...

   Sinopsis: El sueño de Rose es ser secretaria, y lo conseguirá, si bien no siguiendo las pautas tradicionales en cuanto a mecanografía se refiere. Pero aún podría llegar más lejos, aptitud que detecta en ella su jefe, que perseguirá por todos los medios que sea así. ¿Cómo? Haciendo de ella la campeona del mundo en mecanografía...

   Esta producción de atmósfera retro es obra del director Régis Roinsard, debutante en la realización de largometrajes, y al que cabría felicitar por el logro de un film tan completo que responde bastante bien a los paradigmas de este género en su conjunto.
Por supuesto, ello ha de agradecerlo en buena medida al equipo artístico que, con la ambientación y vestuarios creados para tal ocasión, nos transportan a finales de la década de los años cincuenta, pero con un sutil elemento de modernismo que extrapolan el film hasta alguien como nosotros, moradores del siglo XXI.

   Respecto al guión, interesante la mezcla de dinamismo, romanticismo y humor que confluyen en él; aunque a algunos podría no resultar excesivamente novedoso, puesto que la tarea de “transformación” emprendida para con Rose nos trae a la memoria la intervención que se tenía a bien realizarle a Audrey Hepburn en My fair lady.

   Sus protagonistas, Déborah François (El primer día del resto de tu vida, El monje) y Romain Duris (Arsène Lupin, Las muñecas rusas, Los seductores) parecen salidos de un telefilm retransmitido en esas primeras televisiones a color que en tantas películas de los años cincuenta y sesenta hemos visto. Ambos representan exitosamente a sus personajes, encandilando al espectador con su dulzura y atractivo, respectivamente.
Junto a ellos, un numeroso elenco que completa la ambientación, entre cuyos nombres puede resultar conocido el de Bérénice Bejo, conocida por su interpretación en The artist.

   La ambientación en el ámbito musical tampoco se queda atrás. Robin Courdet (Maniac) y Emmanuel D'Orlando realizan una interesante compilación de la música en francés de la época, con títulos tan idóneos como Dactylo Rock (interpretado por Eddy Mitchell y Les Chaussettes Noires) o Les Secrétaires Cha Cha Cha (de Jack Ary). A destacar: el tema Le tango des illusions interpretado por Jacqueline Boyer (puro francesismo sesentero).

   Una película simpática y amena, que no llega a empalagar, y que disfrutará visualmente gracias a una explosión de color mezclada con el romanticismo de lo retro.

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