"El Atlas de las Nubes": Ayer,
hoy, mañana...
Pasó más bien desapercibida por nuestros cines, con una “estancia” breve y pocos “bombos y platillos”; y no es de extrañar, puesto que no se trata una película comercial al uso...
Sinopsis:
Distintas épocas, momentos... Distintos tipos de seres humanos o
personas... Distintas situaciones... Pero hay algo que pervive: la
manera de comportarnos, la ética o ausencia de ella... Una historia
compuesta de “microhistorias” en las que las relaciones
interpersonales determinarán el desarrollo de la situación, obra,
investigación...
En total son seis historias o situaciones las reflejadas en la
película, y todas ellas transcurren en diferentes momentos del
pasado, presente y futuro; y en cada una de ellas se repiten una
serie de estereotipos personales o conductuales que vendrán a
reflejar la dicotomía entre el bien y el mal.
En algunos casos, un mismo actor representa un mismo tipo de persona
en varias historias, como es el caso de Hugh Grant, quien se
merece una especial mención a su calidad interpretativa en este
film, al salirse del esquema del pícaro seductor prepotente
británico de ojos azules al que tan acostumbrados nos tiene, para
convertirse en un estereotipo de ser humano que bien llega a
merecerse el desprecio por su crueldad, su trato al resto de
personajes, etc.
Junto a él, grandes nombres de la gran pantalla como los de Tom
Hanks, Susan Sarandon, Halle Berry o Hugo Weaving. Qué decir de
ellos...Tom Hanks nos demuestra en esta película sus grandes
dotes interpretativas sumados a una sorprendente capacidad
“camaleónica”, de transformación, pues aparece en las seis
historias con personajes muy diferentes a los que une la existencia
de un sentimiento noble. Hugo Weaving, “espeluznante” es
el único término que me viene ahora a la mente para reflejar sus
presencias en estas historias (como ya demostró en Matrix,
también de los hermanos Wachowski).
Y nos encontramos también con actores aún no tan conocidos (al
menos en el mundo de las producciones norteamericanas), pero que
demuestran en El Atlas de las Nubes que tienen mucho
potencial e, incluso, llegan a estar al mismo nivel (y superior
también) de los grandes nombres citados antes: Doona Bae
(gran promesa surcoreana), Ben Whishaw (El Perfume),
James D'Arcy o Jim Sturgess.
Buena dirección artística, buen guión (basado en la novela
homónima de David Mitchell), buen ritmo (pudiera parecer lenta, pero
permite al espectador establecer los “lazos” virtuales
intertemporales necesarios para entender la película).
El
Atlas de las Nubes
podrá en un primer momento dejarle indiferente, pero posiblemente
sólo sea el preámbulo a una inconsciente labor introspectiva y
reflexiva que le acompañará tras el recuerdo involuntario de
flashes de imágenes o situaciones en los días siguientes a su
contemplación.
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