“El mejor padre
del mundo”: ¿Qué verdad prefieres?
Acabo de ver una película que no me ha dejado indiferente.
Aparentemente normal en su comienzo, extraña en su desarrollo, y
sorprendente y profunda en su final.
Sinopsis:
Pero todo ascenso tiene un límite, un tope, una meta... Y el ser
humano tiene una capacidad de aguante para todo aquello que tiene
lugar a su alrededor (incluso si él mismo lo ha buscado). ¿Hasta
qué punto sería usted capaz de aguantar, o de disimular, o de
mantener una mentira vigente? Decir la verdad, ¿es siempre la mejor
opción? Y ¿qué verdad: la que se quiere decir o la que quieren
oír?
Robin Williams es un actor que habitualmente nos tiene acostumbrados
a otro tipo de personajes, siendo su tendencia general la
trágico-cómica, personajes en los que mezcla su humor con un
trasfondo psicológico, emocional o moral (El Indomable Will
Hunting, El Club de los Poetas Muertos, Ilusiones de un
Mentiroso...). En este caso nos encontramos con un Williams
profundo, maduro personal e interpretativamente, de cuyo personaje no
sabemos qué opinión forjarnos o qué juicio emitir.
Él es el centro en torno al cual gira realmente la película. El
personaje de su hijo, correctamente defendido por Daryl Sabara, es
sólo un pretexto para dar pie al desarrollo moral del personaje de
Robin Williams.
Un guión interesante, una idea original (al menos a juicio de una
servidora), con múltiples lecturas morales de la que cada espectador
deberá forjarse la suya propia: lo éticamente correcto y lo que no,
el valor y merecimiento de los halagos o desprecios, la dualidad
entre la verdad y “su” verdad...
A mi humilde parecer, el momento culmen de la película llega
prácticamente al final, cuando calidad interpretativa, resolución
de dualidades, imagen y música construyen una secuencia magnífica
que dice mucho sin decir absolutamente nada (más que la letra de la
canción que suena en ese momento, y que va como anillo al dedo a la
película y al momento en sí).
Un film del denominado Cine Independiente muy recomendable si quiere
realizar un ejercicio de profundización en sus propios principios
morales. Para todos aquellos que alguna vez se han sentido “bajo
presión” en sus vidas...
Y usted, ¿qué verdad prefiere?
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